«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Mirar por el hijo

25 de noviembre de 2025

El Ferreras de lo Público, Xabier Fortes, se ha enfadado por el escándalo formado por la aparición de su hijo en TVE.

Las malas lenguas, quizás movidas por el fascismo, que es muy meticón, van diciendo que si ha colocado al hijo, cosa que ignoro pero que no sorprendería.

La base de la crítica es que se trata de TVE, porque el locutor de ustedes pone al hijo en la COPE y no pasa nada.

Los medios de comunicación son muy injustos para la gente con apellidos porque se acaba enterando todo el mundo, cosa que no sucede en una zapatería.

Con el apellido hay dos escuelas: quienes lo ocultan con un punto en la inicial, y quienes lo exhiben con naturalidad. ¿Dice esto algo sobre el camino seguido? En un extremo está el que es colocado por el padre pero firma como la madre, lo que queda un poco edípico, y en el otro, los Matías Prats, que no sólo ponen el apellido sino también el nombre, con dos co… y un palito, o dos o tres, que ya van por Matías Prats III como si fueran los Austrias.

¿Se tiende después de la Transición a ocultar más el apellido?  

Cuando más 78, más humano; se coloca a las ex y hasta al cuñado y frente a esto, los regeneracionistas piden una ética del sacrificio filial absoluto: decirle al hijo que no.

Ese sería el gran cambio español, mucho más difícil que el diputado de distrito: ¡al hijo nada!

Quien mejor lo ha hecho ha sido Julio Iglesias, del que se cuenta que puso la zancadilla a Enrique, que le salió cantante a su pesar. Esto es tan raro que hasta cabe sospechar. ¿Y si en realidad le dio facilidades y luego las vistió de rivalidad, prefiriendo quedar de mal padre que de padre colocador?

A veces llamamos colocar a un atavismo laboral, a lo que antes era un derecho: que el puesto de trabajo pasara al hijo era señal de maestría en el oficio.

Sucede también que el periodismo cada vez es más espectáculo, más circo y cuando hablamos de circo, ¿no surge lo familiar? Nunca nos escandalizamos por Fofó, Fofito, Miliki y Milikito…

Quien mejor lo hace es el gran Alfonso Arús, que en su programa emplea a su mujer, a su hija, a dos hijos varones y (creo) a la nuera. Es como Trump. Hay un buen hacer burgués que en la familia se hace empresa, razón social, tradición…

Colocar al hijo, de todos modos, es sólo una forma, la más expuesta, pero en los medios mandan los partidos y luego las pandis. Los clanes de amigos, las logias de machotes con jerarquías sicilianas del mamazo son una forma instituida de ordenación de la profesión.

El nepotismo familiar, que es natural, empieza a verse mal, y sin embargo, el amiguismo se admite y se exhibe. El golfo es cursi y amiguista, y el amiguismo se luce, se exalta, se hace público, porque para ser tiene que presumirse mientras lo familiar se ve afectado de cierto pudor. El amiguismo suele ser una liana alternativa para los que carecen de apellido, y en cuanto se tiene un poco… pues se mira por el hijo.

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