Muahahuanma
Muahahuanma
Por Esperanza Ruiz
19 de mayo de 2026

Leo por ahí, de buena mañana poselectoral, que la gran perdedora de las elecciones autonómicas celebradas el pasado domingo en Andalucía han sido las empresas de demoscopia. Y los columnistas de la «mayoría absoluta» de Juanma Moreno, añado yo. Una diría que no es una novedad que las encuestas de intención de voto fallen más que una escopeta de feria. Casi se ha convertido en una tradición más de la fiesta de la democracia.

Bien es cierto que, en los últimos tiempos, Tezanos le daba al CIS un toque personal. La demoscopia tiene su base científica y utiliza métodos estadísticos y sociológicos para intentar representar lo que piensa una población a partir de una muestra. También debe de tener una parte de imaginación, de pensamiento mágico o sesgo cognitivo que aparece indefectiblemente en cualquier tratamiento de datos. A José Félix siempre le caía la moneda del mismo lado. Históricamente, habría tendido a sobreestimar a PSOE y Podemos/Sumar y a aventurar unos resultados más pobres para el PP y VOX. Hasta el pasado mes de marzo. Ha sido anunciar los populares que presentarían una querella contra el presidente del CIS por un «posible delito electoral» relacionado con la elaboración de encuestas, y cambiar las técnicas de cocina usadas por el organismo público. En los sondeos de las últimas autonómicas, el Centro de Investigaciones Sociológicas continuó «inflando» al PSOE y adjudicando los peores resultados a VOX (se vaticinó un porcentaje de voto del 10,3% y han acabado consiguiendo un 13,8%), pero dio para el PP andaluz una estimación central del 43,6% y 55 escaños como resultado «más probable». El resultado final ha sido del 41,6% y 53 escaños, y las terminales mediáticas de la derecha centrada andan cabreadas como un mono. Y eso que los realmente agraviados somos los que hemos soportado su turra radiofónica y columnística de que «iban a ganar la calle por mayoría absoluta».

El éxito en unas elecciones se mide por el cumplimiento de las expectativas generadas legítimamente. Desde luego, esa fue la vara de medir que aplicaron a VOX en las elecciones de Castilla y León. Acuérdense del clamor de los plumillas institucionales. ¡El techo! ¡El techo! Hablaron de fracaso ante los mejores resultados de los de Abascal porque, al parecer, no fueron los «previstos». Debemos entender entonces que lo de Moreno Bonilla en Andalucía ha sido una debacle y ellos, los sexadores de voto autonómico, vuelven a resultar un fiasco como analistas políticos.

Sin mayoría absoluta y habiendo perdido cinco escaños, Moreno Bonilla dice que el resultado es bueno y que le da margen de maniobra para gobernar en solitario. Carlos Alsina susurraba ayer al oído de Juanma desde Onda Cero. Le pedía ejemplaridad, que no tire de Vox (cordón sanitario «para frenar la polarización») y pacte con «las izquierdas andaluzas» (muahaha). No parece mala idea. Juanma —Muahahuanma—, aprendiz de Chaves, debería ser el que terminara de abrir los ojos a esa derecha retardada para la que hablan las terminales mediáticas del PP. Debería pactar con el PSOE y así hacer posible que todos esos grandes enunciados con los que se llena la boca el Partido Popular —el humanismo cristiano, el europeísmo, la centralidad política…— cobraran vida. Veríamos cómo los grandes principios aterrizados, así se dice en ese lenguaje corporativo que tanto les excita, no son más que grandes sumisiones. Parece increíble, con lo que llevamos de régimen, pero algunos todavía necesitan meter el dedo en la llaga del costado. A ver si así.

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