Quita tus satrapescas manos de mis marroquíes
Quita tus satrapescas manos de mis marroquíes
Por Hughes
11 de agosto de 2026

PSOE y PP ya se estaban reuniendo para el reparto, y ahora Marruecos, por boca de un ministro, dice que los menas son de vuelta, que Marruecos quiere a sus menores y luchará por ellos. Lo suyo sería que ahora denunciara a España por secuestro.

Pienso en quienes han estado estos días dando lecciones humanitarias a costa de este asunto. ¿Tomamos la palabra a Marruecos o también les denegamos la devolución? La idea de que España ha de devolver a esos menores a sus padres o a la tutela de su Estado era una inhumanidad que solamente podía inspirar el fascismo, o la palabra que usan los que no pueden decir fascismo, que es sionismo.

Que los democristianos disfrazados de la derecha guayabera, los abusivos cursis prisaicos o los antichionistas de garrafón geopolítico que están todo el día con los niños en la boca salvo cuando incumben a Rusia o Hamás, que ahí no hay niño que valga, a todos estos ahora les toca dar lecciones con los mozalbetes marroquíes al propio Marruecos (¡quita tus satrapescas manos de mis marroquíes!). ¿Se los damos al sultán o tampoco? ¿Se los devolvemos a sus padres o tampoco? Intuimos la respuesta… Enviar a sus menores a invadir Ceuta es… anglosionismo, rechazarlos es anglosionismo también y reclamarlos ¡es más anglosionismo todavía! ¿No ven ustedes la mano detrás? La Mano que todo lo mueve como si fuera un yoyó (y que ahora estaría haciendo el columpio).

Diríamos que estos individuos son la conciencia viva de Occidente, pero como no les gusta mucho, les llamaremos solo conciencia viva global, sector tercermundista, como un barrio del globalismo para el que, la verdad, parece que acaban trabajando (encantadísimos, además, con Sánchez, porque les ha dado, por fin, lo que querían: un país en el Sur Global. Esto era, este esplendor soberano).

Ahora pueden sustituir el melancólico grito de «¡Sáhara español!», a la altura de cualquier Bardem, por el grito «¡menas españoles!», territorios a cambio de seres humanos, porque esos niños son humanitariamente ya nuestros, lo son con la ley en la mano, la ley pepera de hombre de Estado-que-cumple-la-ley, ¿y quién los va a cuidar mejor que nosotros?  Esos niños son el símbolo de nuestra superioridad moral, niños de Chernóbil, niños del Biafra, niños del enterao geopolítico, niños para dar lecciones de cristianismo, de humanitarismo, de izquierdismo, de patriotismo, de realismo y de idealismo, de lo que sea (algunos, para nota, de todo eso a la vez), niños incluso para algo sublime: el neocolonialismo de los anticolonialistas del Sur Global.

Pero Marruecos los reclama. Así que habrá que devolverlos o afrontar la interesante posibilidad de profundizar en el secuestro humanitario.

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