
Apenas unas semanas después de la masacre de más de 200 cristianos en la aldea de Yelwata, cerca de 983 fieles recibieron el sacramento de la Confirmación en la Catedral del Espíritu Santo, en la diócesis de Enugu. La ceremonia fue presidida por el obispo Ernest Obodo, quien, durante su homilía, ha destacado la firmeza de la comunidad católica frente a la violencia, en uno de los países más peligrosos del mundo para los creyentes.
En su mensaje, el obispo Obodo ha proclamado: «Dios está actuando en medio de su pueblo» y ha añadido que «el Espíritu Santo nos renueva, nos consuela y nos fortalece incluso en medio del dolor». Nigeria, con una población católica que supera los 35 millones de personas, es uno de los países africanos donde la Iglesia más crece, a pesar de enfrentar una intensa persecución.
No obstante, la masacre de Yelwata, atribuida a pastores fulani, es sólo uno de los múltiples ataques que han sacudido al país en los últimos meses. Sin embargo, la Iglesia en Nigeria no se detiene. En abril de este mismo año, más de 700 personas fueron bautizadas en la diócesis de Katsina, otro territorio duramente golpeado por la violencia. Para ACN, estos signos de fe son testimonio de una Iglesia viva y resiliente, que sigue creciendo incluso en medio de la persecución.