La madre del bebé se encomendó al nuevo beato para que su hijo no muriese
El milagro que ha hecho santo a Fulton Sheen: un bebé que volvió a la vida tras estar una hora sin latido cardiaco ni respiración
El milagro que ha hecho santo a Fulton Sheen: un bebé que volvió a la vida tras estar una hora sin latido cardiaco ni respiración
El recién canonizado obispo Fulton Sheen y el bebé, del mismo nombre, gracias a cuya curación ha sido posible concluir el proceso. Redes Sociales
Por Rafael Nieto
27 de septiembre de 2026

Estados Unidos y todo el orbe católico vivieron este pasado viernes con enorme júbilo la ceremonia de beatificación del arzobispo norteamericano Fulton J. Sheen, uno de los obispos más populares y mediáticos del siglo XX, hasta el punto de que se le ha llegado a calificar como «el primer obispo influencer de la historia».

Su oratoria sobresaliente y la claridad con la que clamó contra el comunismo en las décadas de los cincuenta y sesenta le hicieron tener un programa propio de TV, «La vida merece ser vivida«, que logró audiencias de hasta 30 millones de espectadores, lo que le convirtió en una verdadera celebridad en Norteamérica.

El nuevo beato, aunque dio numerosos signos de santidad a lo largo de toda su vida, necesitó de la certificación de un milagro, por parte de la Santa Sede, para que se pudiese completar el proceso de beatificación, como es preceptivo en todos los santos de la Iglesia Católica. Y, sin duda alguna, el milagro que obró Dios por la intermediación de Fulton Sheen estuvo a la altura de toda su trayectoria religiosa.

La causa para la beatificación del nuevo beato certificó el caso del bebé James Fulton Engstrom, quien revivió tras 61 minutos sin latidos ni respiración en 2010. El 16 de septiembre de ese año, sus padres Bonnie y Travis tuvieron a su tercer hijo en un parto planificado cerca de Peoria (Illinois), la ciudad natal de Fulton Sheen.

Al nacer, el bebé estaba cianótico (azul), sin pulso, sin respiración y sin signos vitales, debido a que el cordón umbilical estaba enrollado alrededor de su cuello. Fue trasladado de urgencia al hospital donde el equipo médico inició maniobras de reanimación neonatal.

Mientras ocurría esto, la madre del pequeño y otras personas presentes rezaron pidiendo la intercesión del arzobispo Fulton Sheen, a quien ya habían encomendado al bebé durante el embarazo. Ella ha dicho que repetía mentalmente el nombre de Fulton Sheen una y otra vez.

Después de 61 minutos, el equipo médico había agotado los recursos disponibles y estaba a punto de detener las maniobras y declarar la muerte del recién nacido. Pero entonces, el corazón del bebé comenzó a latir de forma súbita y su frecuencia cardíaca subió hasta un nivel normal, sin volver a detenerse.

Tras la reanimación, los médicos advirtieron a la familia de que era muy probable que el niño sufriera secuelas graves por la prolongada falta de oxígeno: ceguera, parálisis cerebral, daños orgánicos y otros problemas neurológicos. Sin embargo, con el tiempo el niño fue desarrollándose con absoluta normalidad.

En 2014, cuatro años después de los hechos, una comisión de expertos aprobó que la recuperación del niño era inexplicable desde el punto de vista médico. En julio de 2019, el papa Francisco aprobó el decreto que reconocía oficialmente el milagro atribuido a la intercesión de Fulton Sheen. Quince personas, entre médicos y personal sanitario implicados, testificaron que no tenían explicación médica para lo ocurrido

Durante la celebración de la misa de beatificación, oficiada este viernes en el gigantesco The Dome at America’s Center de San Luis (Missouri), el joven James Fulton, que ya es un adolescente, tuvo un papel destacado: llevó y presentó una reliquia de Fulton Sheen durante la ceremonia, que fue seguida por miles de personas.

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