En 2022 fueron un total de 4.278
La cifra de jóvenes y adultos que se bautizarán en la Vigilia Pascual en Francia se quintuplica desde 2022: este año serán más de 21.300
La cifra de jóvenes y adultos que se bautizarán en la Vigilia Pascual en Francia se quintuplica desde 2022: este año serán más de 21.300
Catedral de Notre Dame. Europa Press
Por Pedro Fernández Barbadillo
3 de abril de 2026

La religión en América y Europa parece agonizar. Muchas iglesias católicas están vacías o se venden para que se monten en ellas gimnasios o bares; en el mejor de los casos, se demuelen para construir viviendas. La Compañía de Jesús, que en 1965, tras el Concilio Vaticano II, tenía 36.038 miembros en todo el mundo, en 2020 se había reducido a menos de la mitad: 15.306, según el Anuario Pontificio. En España, vivero de jesuitas y misioneros, ya son tan pocos que en 2014 se unificaron en una sola provincia. Y, también en España, desde 2012 han cerrado unos 150 conventos y monasterios.

Pero hay motivos para la esperanza. A los obispos, muchos de los cuales se parecen ya a gestores de ONG, y a los anticlericales les sorprende el aumento de jóvenes y adultos que se bautizan en la Vigilia Pascual, previa al Domingo de Resurrección.

El número de catecúmenos que recibirán el sacramento este año se calcula en Francia en más de 21.386, de los que más de 13.234 son adultos y más de 8.152 adolescentes. El 42% de los catecúmenos adultos tiene entre 18 y 25 años, y otro 40% entre 26 y 40 años. Casi dos tercios son mujeres. El 46% proviene de familias ateas, el 45% de alguna tradición cristiana y el 3% del islam. Se acercan a la fe por iniciativa propia, sin haberla conocido en su entorno familiar.

Desde hace más de veinte años, la Conferencia Episcopal Francesa presenta en las semanas anteriores a la Pascua un informe de los bautizos de adultos y adolescentes, así como de las confirmaciones. Y desde la epidemia del covid el aumento es constante y acelerado. En 2022, los adultos bautizados fueron 4.278, por lo que en cuatro años el número se ha triplicado.

Respecto al sacramento de la confirmación, el crecimiento también es llamativo, aunque en proporción menor. En 2020, se registraron 4.221 confirmaciones de mayores de 18 años y en 2025 subieron a 11.218 adultos, más de dos veces y media.

La Conferencia Episcopal Española no elabora unas estadísticas de tanta calidad como el francés. Algunas diócesis dan el dato de los catecúmenos y otras no. El blog Jóvenes Católicos calcula en unos 14.000 los adultos que recibirán los sacramentos de iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía) a lo largo de este año. Un 5% más que en 2024, cuando fueron 13.323. El crecimiento no es tan rápido como en Francia.

El primer domingo de Cuaresma, que este año correspondió al 22 de febrero, se celebró en todas las catedrales españolas el Rito de Elección, donde los catecúmenos se convierten formalmente en «elegidos» para ser bautizados en la próxima Vigilia Pascual. En Valencia, el número superó los 120; en Barcelona fueron 73; en Jaén, 60; en Getafe y Málaga, 50 cada una; en Córdoba, 41; en San Feliu de Llobregat, 21. Al igual que en Francia y otros países, el grupo que más aumenta es el de adultos entre 18 y 35 años.

Pasmo en la prensa ‘progre’

En Estados Unidos el fenómeno es tan impresionante que el periódico de papel de pago más influyente del país, el New York Times, le dedicó un reportaje el jueves 26 de marzo, la víspera del Viernes de Dolores. La redactora, Elizabeth Dias, contactó con 24 diócesis, desde populosas y urbanas, como la de Los Ángeles, hasta pequeñas, como la de Allentown, en Pensilvania, y en todas hay un gran incremento de catecúmenos.

La archidiócesis de Washington, que incluye la capital federal, recibirá en la Iglesia a 1.755 personas en la Vigilia Pascual, la cifra más alta de los últimos quince años. En la archidiócesis de Detroit serán 1.428 nuevos católicos, la mayor cantidad en veintiún años. La pequeña diócesis de Des Moines (Iowa), con 160.000 fieles, ha subido en un solo año de 265 a 400 catecúmenos, un 50% más. En la diócesis de Los Ángeles, los catecúmenos (aún no bautizados) y candidatos (bautizados en alguna denominación cristiana) han pasado de 3.462 en 2023 a 8.598 en 2026. En la Universidad Estatal de Kansas, al menos 110 personas, entre estudiantes, profesores y personal administrativo, se preparan para ingresar en la Iglesia.

Varios de los obispos entrevistados reconocen que no tienen explicación para esta avalancha, que hace que los nuevos católicos vuelvan a superar a los que abandonan la Iglesia. Algunos de los nuevos fieles dan como razones para su acercamiento a la Iglesia el sentido de perdón y compasión que encuentran en ella, los ‘podcasts’ de sacerdotes y laicos, la necesidad de huir de la soledad, acentuada por el covid, la atracción de la belleza, etc.

Otro periódico neoyorquino, el New York Post, trató el asunto el año pasado. En el reportaje, un sacerdote declaró que su parroquia en Manhattan (Nueva York) sólo empezó a crecer hasta alcanzar unas cifras enormes a partir de la pandemia. Y una conversa señaló que su período de reflexión comenzó durante los confinamientos.

Los conversos del islam son abandonados

Este movimiento también se extiende a otros lugares del mundo. En Inglaterra, donde el Gobierno británico acaba de nombrar para el puesto de arzobispo de Canterbury, encargado de dirigir la iglesia anglicana, a una mujer y donde los católicos siguen excluidos de la sucesión a la corona, en prácticamente todas las diócesis hay catecúmenos; y en algunas de ellas se cuentan por centenares.

La archidiócesis de Southwark, establecida en 2011 y que abarca el sur de la isla, es una de las más fecundas debido a su programa de evangelización. En 2025, las personas que se presentaron al Rito Cristiano de Iniciación de Adultos fueron más de 450; en 2026, han sido 590, un 31% más. Según la estadística de la diócesis, las mujeres suponen el 57%; y, por edades, la mitad tiene 35 años o menos.

Según la Oficina para la Catequesis de la Arquidiócesis de Singapur, 978 catecúmenos y 155 candidatos participaron en la ceremonia de presentación ante la comunidad católica, celebrada los días 21 y 22 de febrero. El 1 de marzo, 111 catecúmenos y seis candidatos realizaron otra ceremonia en chino mandarín.

Es decir, en torno a 1.250 nuevos católicos en un pequeño país de 5,7 millones de habitantes en el que la religión mayoritaria es el budismo, seguida por cerca de un tercio de la población, mientras que el catolicismo sólo representa poco más de un 7%.

En la diócesis de Hong Kong, formada por casi 700.000 católicos, sometidos al acuerdo entre el régimen comunista el y Vaticano, se preparan para el bautismo unas 2.500 personas, de las que 1.600 son adultas y 900 niños. También es un número superior al de 2025. El aumento de bautismos entre los adultos se atribuye al contacto entre éstos con creyentes en los colegios, las parroquias y ministerios universitarios.

La conversión también se extiende a miles de musulmanes, que sufren discriminación y hasta amenazas de muerte por parte de sus antiguos correligionarios, a la vez que reciben indiferencia por parte de muchos católicos, aunque residan en países europeos. Para ellos, un grupo de laicos provenientes del islam fundó en 2024 TavNet, la Red San Nicolás Tavelić para Católicos Moriscos, que acompaña y anima a conversos que viven en países de mayoría musulmana.

Tres lugares en los que la Iglesia aumenta

Es cierto que el Espíritu Santo se manifiesta cómo quiere y reparte sus dones de manera incomprensible para nosotros, pero podemos saber dónde hay mayor disposición a recibirlo.

El sacerdote castellano Jorge González Guadalix da tres lugares en los que la Iglesia se mantiene y hasta aumenta: «En África, donde los mártires son algo ya cotidiano. En las parroquias más tradicionales. En los conventos y monasterios más fieles a la doctrina, a la tradición y a sus reglas. Y al revés. Los grupos cristianos más liberales se van literalmente por el sumidero».

Lo que sorprende es que, con estos números y estas explicaciones, aún haya clero (incluso cardenales y algún papa) y laicos «progresistas» empeñados en copiar las recetas fracasadas de los luteranos, los anglicanos y otras comunidades que se denominan cristianas: el rechazo a la divinidad de Jesucristo; la destrucción de la liturgia y la música sacra; la ordenación de mujeres; el ocultamiento del culto a la Virgen María y los santos; la persecución a la religiosidad popular, como las procesiones, las cofradías y el rosario…

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