La posibilidad de alterar el reparto provincial ya fue reconocida por el Gobierno de Pedro Sánchez tras las elecciones generales de 2023. En un artículo publicado en la revista institucional Carta de España, el Ejecutivo señalaba que el escrutinio del voto CERA podía modificar la asignación de escaños, al existir hasta nueve provincias donde el último diputado dependía de menos de 2.000 votos. «El voto CERA podría ser determinante en el reparto de escaños tras las elecciones generales», recogía el texto, según publica El Español.
Aquel análisis oficial identificó once circunscripciones especialmente sensibles: Cantabria, Guipúzcoa, Girona, Barcelona, Tarragona, Albacete, Madrid, Sevilla, Málaga, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas. Finalmente, el escrutinio exterior únicamente modificó un diputado, que pasó del PSOE al PP en la Comunidad de Madrid.
«El voto CERA podría alterar el reparto de un último escaño en hasta nueve provincias donde los resultados han sido muy ajustados y dependen de menos de 2.000 papeletas para pasar de una formación a otra», aseguraba ese artículo.
Desde entonces el censo exterior ha registrado un crecimiento sin precedentes. Aunque el incremento responde a diversos factores —como nuevos nacimientos, cambios de residencia o procesos ordinarios y extraordinarios de adquisición de la nacionalidad—, la aplicación de la conocida como «Ley de nietos» ha acelerado de forma notable la incorporación de nuevos electores al registro consular.
Si se comparan los nuevos inscritos actuales con los márgenes que decidieron el último escaño en las elecciones de 2023, el mapa electoral adquiere una nueva dimensión. Un análisis basado en los resultados de aquellos comicios apunta a que el crecimiento del CERA podría resultar determinante en hasta 16 provincias si se reprodujeran comportamientos de voto similares a los registrados hace tres años.
En 12 de esas provincias favorecería previsiblemente a formaciones del bloque de izquierdas, siempre bajo la hipótesis de que el voto exterior mantuviera tendencias equivalentes a las observadas en las anteriores elecciones generales.
Madrid concentra el mayor aumento de nuevos electores residentes en el extranjero. La circunscripción ha incorporado 114.360 inscritos desde marzo de 2023, el 30,7% del crecimiento nacional. En las últimas generales, el último diputado cambió de manos por un margen aproximado de 1.340 votos, una diferencia muy inferior al volumen de nuevos potenciales votantes incorporados desde entonces.
Barcelona también registra un incremento muy relevante con 43.675 nuevos electores. La provincia reparte 32 escaños y presenta una elevada fragmentación política, circunstancia que convierte cualquier variación del voto en un elemento potencialmente decisivo para la adjudicación del último diputado.
Cantabria y Gerona presentan los márgenes más reducidos entre crecimiento del censo y diferencia electoral. En Cantabria bastaban 404 votos adicionales para modificar el último escaño, mientras que en Gerona apenas fueron 285 sufragios los que modificaron la representación.
También destacan Santa Cruz de Tenerife y Málaga, donde los márgenes registrados en 2023 fueron inferiores al aumento experimentado posteriormente por el censo exterior. En Tenerife, Sumar necesitaba 1.565 votos más para obtener un diputado adicional, mientras que en Málaga el PSOE quedó a 2.429 votos de conseguir el último representante.
Galicia constituye otro de los territorios donde el voto exterior mantiene un peso especialmente significativo. Las provincias de La Coruña, Pontevedra, Lugo y Orense suman conjuntamente más de 40.000 nuevos electores desde las últimas generales. En función de cada circunscripción, la competencia por el último diputado convierte al crecimiento del CERA en un factor que podría adquirir una relevancia aún mayor en futuras convocatorias electorales.