Un trabajador de origen hindú ha sido condenado a muerte en Arabia Saudí por un comentario en Facebook considerado insultante hacia Mahoma, publicado en respuesta a ofensas dirigidas contra su propia religión durante una disputa en redes sociales.
El condenado es Anojan Sivarasa (también citado como Sivarasa Anojan), un inmigrante tamil de 24 años originario de Kalmunai, en la provincia Oriental de Sri Lanka. Había llegado al reino en septiembre de 2025 para trabajar. Fue detenido el 2 de julio de 2026 después de que capturas de pantalla de su mensaje llegaran a su empleador y, desde allí, a las autoridades saudíes.
El origen del caso se remonta a finales de junio. Circuló un vídeo grabado en Sri Lanka en el que un joven musulmán pateaba a un perro callejero que acompañaba a peregrinos hindúes en la Pada Yatra anual hacia Kataragama. El animal se había hecho popular en redes. El vídeo provocó un intercambio encendido entre usuarios de Sri Lanka. Según informes basados en el expediente y en declaraciones recogidas por medios como la BBC, un participante publicó comentarios despectivos sobre una deidad hindú. Sivarasa respondió en tamil con un insulto dirigido al profeta Mahoma. Borró el mensaje poco después y publicó un vídeo de disculpa, pero las capturas ya habían circulado.
El Tribunal Penal de Al-Ahsa lo condenó inicialmente, en julio, a cinco años de prisión y una multa de tres millones de riales saudíes (unos 800.000 dólares) bajo la ley contra el cibercrimen, por publicar material considerado lesivo para los valores religiosos y la moral pública, además de por el insulto al profeta. La defensa apeló buscando una rebaja. La fiscalía, en cambio, pidió que el caso se juzgara bajo la sharía. El 17 de septiembre el tribunal de apelación acogió esa petición, recalificó el hecho como ofensa de difamación e insulto al profeta y elevó la pena a muerte.
El Gobierno de Sri Lanka ha confirmado la sentencia y ha puesto en marcha gestiones diplomáticas y legales para intentar el indulto o una revisión. Una delegación jurídica se ha desplazado a Riad, la familia se ha reunido con el presidente Anura Kumara Dissanayake y varios parlamentarios han escrito al ministro de Exteriores saudí pidiendo clemencia, argumentando que el comentario no formaba parte del carácter habitual del joven. No se ha anunciado fecha de ejecución. Informes posteriores señalan que Sivarasa habría sufrido lesiones en la cabeza tras un ataque de otros reclusos mientras permanece en el corredor de la muerte.
El caso ilustra la aplicación de las normas saudíes sobre blasfemia —que pueden acarrear la pena capital— a comentarios publicados en el extranjero por trabajadores migrantes, incluso cuando estos han sido borrados y seguidos de una disculpa, y cuando surgieron como réplica a ataques previos contra creencias hindúes.