«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
no han emitido hasta ahora ningún certificado que confirme que el lote fue un regalo personal del rey Abdullah Bin Abdulaziz

Arabia Saudí se niega a certificar a Zapatero el origen de las joyas de 1,3 millones

Zapatero.

José Luis Rodríguez Zapatero lleva tres meses intentando obtener de Arabia Saudí un documento que respalde ante la Audiencia Nacional su explicación sobre las piezas intervenidas por la Policía en la caja fuerte de su despacho. Las gestiones no han dado resultado y las autoridades saudíes no han emitido hasta ahora ningún certificado que confirme que el lote fue un regalo personal del rey Abdullah Bin Abdulaziz en 2007, tal y como sostiene el expresidente socialista.

Según publica El Mundo, el entorno de Zapatero ha planteado durante este periodo dos fórmulas distintas a la representación saudí en España. Primero reclamó un certificado que acreditara directamente la entrega y, ante la negativa, trató de obtener al menos un «acuse de recibo» de las cartas enviadas por el propio expresidente que dejara constancia de la disposición de Riad a confirmar los hechos si recibía una petición judicial.

La primera vía perseguía acreditar que las piezas, valoradas provisionalmente por Ansorena en 1.323.915 euros, fueron entregadas en España durante la visita oficial del monarca saudí a Madrid los días 18 y 19 de junio de 2007. La defensa considera relevante ese extremo dentro de la pieza separada abierta por los presuntos delitos fiscal y de contrabando relacionados con las alhajas. La valoración de Ansorena fue realizada a petición del juez José Luis Calama, aunque Zapatero sostiene ahora que esa cifra es superior al valor real.

Las gestiones ante la Embajada saudí fueron encabezadas, según la información de El Mundo, por personas vinculadas al antiguo equipo de Exteriores durante la etapa de Zapatero en La Moncloa. La respuesta trasladada desde Riad fue que no querían expedir una certificación de esas características a un ciudadano particular porque podría crear un precedente y que, en su caso, la información debía reclamarse mediante los cauces judiciales correspondientes.

Ante esa negativa, los emisarios del expresidente plantearon una segunda alternativa. Zapatero había enviado personalmente dos cartas, una en junio y otra en agosto, para pedir a la Corte Real que confirmara la supuesta entrega. Su entorno trató entonces de conseguir una contestación escrita que, aunque no certificase directamente los hechos, reconociera la recepción de las misivas y mostrara la disposición saudí a colaborar ante un eventual requerimiento de la Justicia española. Ese documento tampoco ha llegado, según las informaciones publicadas este jueves.

La ausencia de una respuesta escrita explica el retraso de Zapatero respecto al plazo que su propia defensa trasladó al juez. Cuando declaró como investigado en junio, el expresidente evitó responder sobre las piezas porque aseguraba no haber tenido tiempo suficiente para preparar sus explicaciones. Preguntado por Calama, su abogado calculó que necesitaría «una semana o diez días» para hacerlo. Casi tres meses después, el instructor tuvo que darle un nuevo plazo de tres días para entregar toda la documentación que tuviera en su poder.

El ultimátum judicial obligó finalmente a la defensa, dirigida por Víctor Moreno Catena, a presentar las dos cartas enviadas a las autoridades saudíes pese a no disponer de la confirmación reclamada. En la primera, fechada en junio, Zapatero sostiene que recibió en el Palacio de La Moncloa «un regalo estrictamente personal» formado por tres juegos de joyería diferenciados por rubíes, esmeraldas y zafiros, y pide a la Corte Real que confirme los hechos.

La segunda comunicación fue enviada en agosto. En ella, el exjefe del Ejecutivo informaba a las autoridades saudíes de que podía impulsarse una petición de cooperación judicial internacional. La documentación presentada esta semana demuestra, por tanto, que dos meses después de la primera solicitud Zapatero seguía intentando conseguir una confirmación oficial que no había recibido.

Ante la falta de ese respaldo, la estrategia ha cambiado. Zapatero pide ahora al juez Calama que sea la propia Audiencia Nacional la que solicite formalmente a Arabia Saudí la confirmación del supuesto regalo mediante el mecanismo de cooperación jurídica internacional correspondiente. Su defensa sostiene que esta diligencia permitiría esclarecer definitivamente la procedencia de las piezas.

El escrito sostiene además que el regalo fue una «atención estrictamente personal» aceptada por «deferencia» hacia el monarca saudí y asegura que Zapatero desconocía su verdadero valor económico. También cuestiona la tasación realizada por Ansorena, pese a no aportar una valoración alternativa, y atribuye buena parte del resto de los efectos encontrados a herencias familiares, recuerdos y regalos de amistades.

Entre las piezas analizadas destaca un collar de oro blanco de 18 quilates con diamantes y dos esmeraldas de Zambia valorado en 278.000 euros, además de otro collar con 13 zafiros y diamantes tasado en 220.000 euros. La valoración provisional del conjunto alcanza los 1.323.915 euros.

Tres meses después de comprometerse a explicar rápidamente ante el juez la procedencia de las alhajas, Zapatero ha aportado finalmente su versión y las cartas con las que intentó conseguir respaldo en Riad. Lo que sigue faltando es precisamente el documento que pretendía obtener: una confirmación oficial saudí que certifique que aquellas piezas llegaron a sus manos en La Moncloa en 2007.

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