TRIBUNA | PALOMA ADRADOS COART
La vergonzosa conspiración del silencio en Alemania
La vergonzosa conspiración del silencio en Alemania
Friedrich Merz. Europa Press
Por LGI
5 de septiembre de 2025

En Colonia (Alemania) se ha instalado una dramática «conspiración del silencio»: todos los partidos políticos a excepción de AfD que concurren a las próximas elecciones locales, desde la CDU —el PP alemán, que tras ganar las últimas elecciones generales y para sorpresa y enfado de sus votantes decidió asociarse con el Partido Socialista— hasta la extrema izquierda de Die Linke, han firmado el mal llamado «Acuerdo de Equidad», un acuerdo de impunidad por el que se comprometen a no relacionar la inmigración con problemas sociales como el desempleo o las amenazas a la seguridad. Sólo AfD ha decidido no traicionar a los alemanes y mantenerse al margen de este pacto.

Este acuerdo de impunidad será sin duda contraproducente para los viejos partidos, que se empeñan en reeditar las fracasadas grandes coaliciones («Grosse Koalition») que tanto gustaban a la popular Angela Merkel y que tanto daño, violencia y ruina han traído a Alemania y a los alemanes. Silenciar las críticas no es nada democrático, especialmente sobre un tema tan trascendental y real para los ciudadanos como la inmigración.

El contexto de Colonia hace que esta «conspiración del silencio» resulte especialmente grave. Por más que todos los partidos decidieran callar sobre lo ocurrido en la Nochevieja de 2015, es imposible borrarlo de la memoria colectiva. Aquella noche cientos de mujeres denunciaron agresiones sexuales perpetradas por grupos de hombres de «apariencia árabe o norteafricana». La propia Policía reconoció después que muchos de los agresores llevaban menos de un año en Alemania y que existía una relación directa entre los hechos y la llegada masiva de inmigrantes (especialmente durante 2015).

Seguir ignorando estas conexiones entrega en bandeja a AfD el monopolio de la representación de estas preocupaciones. Los ciudadanos, al ver que los partidos tradicionales guardan silencio y niegan la realidad, se vuelcan cada vez más hacia el partido soberanista, cuyo apoyo —según los sondeos— podría triplicarse respecto a las elecciones municipales de 2020. El vergonzoso pacto deja claro que la única alternativa real es AfD. A este partido se acercan cada vez más votantes —incluidos trabajadores y comunidades de origen inmigrante— que se sienten abandonados por el «centro político moderado». Es decir, por la nada. La percepción de que todos los partidos tradicionales bloquean cualquier cambio posible no es sólo una sensación ciudadana: es un hecho y refuerza a AfD.

El acuerdo de impunidad alcanzado por todos los partidos —menos por AfD— es una muestra más de la desconexión del establishment político con los ciudadanos. Ignorar los problemas reales y silenciar el debate sólo fortalece la desafección y conduce a un evidente escenario político que aboca al fracaso. La inmigración, tanto la ilegal como la masiva, es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. Los partidos que se dicen «de centro» —esos que se autoproclaman moderados— harían bien en afrontar la realidad y escuchar a los votantes para preservar la democracia, defender la patria, proteger a sus ciudadanos y salvaguardar sus raíces culturales. Y —no menos importante— cumplir con el mandato de los ciudadanos.

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