«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu

TRIBUNA | ANA CUARTERO |

11 de agosto de 2025

Los menas y el PP

Ayuso y Feijoo en una imagen reciente. Europa Press.
Ayuso y Feijoo. Europa Press

El Partido Popular ha nombrado recientemente a Núñez Huesca coordinador de Migración, un gesto para acercar su discurso al de VOX sobre la inmigración ilegal y detener la sangría que reflejan las encuestas. Pero basta un pequeño análisis de la realidad de la gestión popular para darse de bruces con la contradicción.

Es propio del hombre vivir entre contradicciones, sobre todo en la vida política. Pablo Iglesias, nos recuerda que su condición humana, que no angelical, le ha obligado a cabalgarlas al galope coleta al viento. Sánchez, sin embargo, niega cualquier contradicción en su obrar, por mucho «cringe» que provoquen en el espectador sus descaradas muestras de desprecio de la verdad, rozando el ridículo y adornadas últimamente de un «contouring» difícil de superar por una influencer venida arriba.

Porque la realidad es tozuda. El tan cacareado nombramiento coincide con la publicación de un contrato adjudicado a dedo para el acogimiento residencial de 90 menas por un importe que roza los tres millones de euros. Los beneficiarios, cuatro de los de siempre: la Federación de Plataformas Sociales Pinardi, la Red Madrileña de Inmigración y Ayuda al Refugiado, la UTE formada por Asociación Dual y Fundación Ámbito y la Asociación para el desarrollo y la integración Meridianos. Sin explicación ninguna.

Como nuevo encargado de la política migratoria del PP, espero que Núñez Huesca resuelva la aparente contradicción que supone aumentar 90 plazas de acogimiento de menas con plantar a Sánchez en la Conferencia Sectorial para hacer frente al reparto. Lo mismo que pedir el cierre del centro de inmigrantes de Pozuelo de Alarcón por no tener licencia a la vez que riegas con tres millones a los gestores de los pisos de menas que tampoco la tienen, no la han tenido nunca ni la van a conseguir. No se puede ejercer actividad mercantil en una casa salvo autorización expresa de la comunidad de propietarios, y mucho me temo que no se la van a dar. Para el común de los mortales, para el español medio, la actitud popular tiene más pinta de cooperación que de oposición. Si no, a mí, que me lo expliquen.

Porque la práctica habitual del Gobierno de Ayuso de regar de dinero a las ONG que colaboran con el tráfico de personas se da de bruces con el intento de acercar sus posturas a los postulados de VOX. Es cierto que al menos el nuevo coordinador de migraciones no entrará en contradicción consigo mismo porque, en honor a la verdad, hay que decir que el señor Núñez Huesca va a llevar las riendas del PP en inmigración sin que le hayamos oído aún hablar del tema en sus escasas intervenciones parlamentarias. Quizá por eso le hayan elegido, pero la coherencia le va a durar poco.

Veamos, en este mes de julio el PP madrileño utiliza un nuevo tipo de tramitación que podríamos denominar de «emergencia preventiva» para soltar tres millones más al negocio de la mena-invasión. No porque se haya producido en la Comunidad de Madrid catástrofe alguna que justifique una actuación de emergencia, no porque sigamos en la manida emergencia migratoria declarada en 2023 y prorrogada constantemente por el Gobierno de Sánchez, sino porque que es previsible que, a finales de verano, en septiembre, vengan más menas. Y por este motivo adjudican a dedo tres millones de euros para financiar 90 plazas desde el 1 de julio. Aunque los presidentes populares hayan plantado a Sánchez en la conferencia sectorial de Infancia y Adolescencia, esto huele a apaño en la trastienda. El mismo día del plantón contratan a dedo 90 plazas y sueltan 3 millones de euros.

No se si al lector se le ocurren tantas preguntas como a mí, pero estoy deseando debatir con Núñez Huesca sobre este contrato, a ver si ha aprendido de Pablo Iglesias a cabalgar contradicciones, si le va más el tema del «contouring» y la negación de la evidencia, o si como la consejera Ana Dávila nos va a decir en la misma frase que son niños que hay que acoger, y que vienen esnifados y provocan problemas de convivencia, o sea a la vez que va y viene.

Los españoles no quieren en sus barrios a esos niños que ya nos son tan niños y que pegan palizas a los ancianos. Y los inmigrantes legales, tampoco. Los españoles no quieren niños que en vez de jugar al futbol esnifan pegamento y atacan a las mujeres. Aunque Ayuso siga ensalzando sus acentos y Núñez Huesca llegue al gabinete de Génova, lo que piden los españoles es endurecer las políticas de acogimiento, deportar ilegales y exigir a los países de origen que costeen los gastos que nos generan.

Como nuevo encargado de la política migratoria del PP, creo que le va a tocar cabalgar muchas contradicciones. Espero que aproveche el verano para recibir unas clases, no sea que se caiga del caballo.

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