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Victoria de Javier Milei: por qué la prensa y los analistas volvieron a equivocarse
Victoria de Javier Milei: por qué la prensa y los analistas volvieron a equivocarse
El presidente argentino Javier Milei. Europa Press
Por LGI
29 de octubre de 2025

La Libertad Avanza, el partido de Javier Milei, logró el domingo por la noche una victoria aplastante en las elecciones legislativas parciales de Argentina, al obtener cerca del 41% de los escaños de los 127 en juego (el Parlamento argentino se renueva por mitades cada dos años).

Al igual que en las elecciones de noviembre de 2023, la gran mayoría de la prensa y de los analistas políticos habían pronosticado una derrota. Sin embargo, Milei volvió a ganar.

Estas elecciones eran cruciales. El programa de Javier Milei se basa en tres pilares: la defensa de la vida, la libertad y la propiedad. Busca devolver a los argentinos lo que les fue confiscado por una casta político-mediática que ha gobernado el país durante décadas.

Para aliviar el peso del Estado sobre los ciudadanos, el presidente Milei estableció una regla de oro basada en el sentido común: el Estado no debe gastar más de lo que tiene. Los déficits son los impuestos del mañana. La palabra déficit ha sido desterrada para siempre del vocabulario político argentino. Gracias a su gestión desde 2023, y por primera vez en 123 años, Argentina ha ingresado al selecto club de los países con superávit fiscal.

Durante sus dos años de gobierno, Javier Milei ha pulverizado la inflación —que cayó del 270% a menos del 25 %—, redujo el gasto público en aproximadamente un 30%, y devolvió de manera sostenible poder adquisitivo a los argentinos. Sacó de la pobreza a 1,7 millones de niños. La tasa de pobreza, que era del 53% de la población, se redujo al 29%. La deuda pública también disminuye: pasó del 88% del PIB a cerca del 78% en sólo dos años. La inseguridad se redujo. Fruto de todas estas acciones, el crecimiento económico alcanza el 5,5% en 2025, y se estima entre 4,5% y 5% para el próximo año.

Para valorar correctamente este balance, hay que entender que todo esto se logró con sólo 6 senadores de 72 y unos 40 diputados de 257 que conforman la Cámara Baja; es decir, con menos del 10% de las fuerzas parlamentarias.

Para contrarrestar la excelente gestión de Javier Milei, los kirchneristas y sus aliados encontraron en los últimos meses una maniobra: utilizar el Parlamento, donde aún tenían mayoría, para aprobar leyes que obligaban al Estado a aumentar el gasto público, con el fin de que Argentina volviera a tener déficit.

Javier Milei, elegido con más del 56% de los votos, se veía así tomado como rehén por la casta política que aún dominaba el Parlamento, la cual, en contra de la voluntad popular, aprobaba leyes únicamente para obstaculizar su proyecto de gobierno.

En el punto álgido de su violencia política, los kirchneristas y otros partidos de izquierda forzaron la aprobación de leyes de gasto inútiles que Javier Milei bloqueó.

La Constitución argentina otorga al presidente el derecho de veto sobre las leyes aprobadas por el Parlamento. Sin embargo, este puede sortear el veto si vuelve a aprobar la ley con una mayoría de dos tercios. En su máxima expresión de agresividad política, los kirchneristas y otros partidos de izquierda impulsaron leyes de gasto superfluo, frenadas por Milei.

El objetivo de estas elecciones de medio término era otorgar al presidente una mayoría suficiente para disponer de las herramientas parlamentarias necesarias para llevar adelante una segunda ola de reformas estructurales que Argentina necesita con urgencia. Y así ha sido. Con 101 diputados de La Libertad Avanza, sin contar los de otras formaciones con las que son posibles alianzas, Javier Milei puede ahora avanzar con tranquilidad en los dos próximos años de su mandato sin que la oposición sistemática del kirchnerismo deshaga aquello para lo que los argentinos lo eligieron.

Asimismo, lo que estaba en juego eran dos visiones irreconciliables de país. Los argentinos tenían una elección muy clara: o bien el retorno al populismo de izquierda, que con su política de impuestos y redistribución socialista llevó al país a la bancarrota y la miseria, o bien continuar con la reconstrucción nacional iniciada hace dos años.

El veredicto de los argentinos fue rotundo: eligieron la libertad y la confianza. Revalidaron el proyecto encarnado por Javier Milei y rechazaron el kirchnerismo, aliado del narcoestado venezolano y de todas las dictaduras de izquierda.

El kirchnerismo ha sido desautorizado por la mayoría de los argentinos, que comprendieron que sus maniobras parlamentarias solo buscaban impedir la aplicación de las reformas. Las próximas reformas abordarán especialmente la reducción de impuestos y la flexibilización laboral, para que Argentina pueda crecer y los argentinos vean aumentar su poder adquisitivo.

Dos factores clave contribuyeron a la victoria

Por un lado, la implantación de un nuevo sistema electoral impulsado por Milei que garantiza la transparencia democrática: para eliminar el relleno de urnas y la desaparición de boletas, ya no hay tantas papeletas como candidatos, sino una única hoja con todos los nombres. Los votantes marcan su opción en este boletín certificado, que impide el fraude.

Por otro lado, el combate cultural librado incansablemente por Javier Milei también dio sus frutos. Hizo comprender a los argentinos que, para prosperar, hay que restablecer la cultura del esfuerzo; que la corrupción no es la solución; que es mejor decir la verdad, aunque sea amarga, y aceptarla antes que vivir en una mentira cómoda; que no es posible borrar en dos años las consecuencias de décadas de decadencia y declive, pero sí empezar a tomar el buen camino para salir del pantano del populismo de izquierda y del socialismo; y que, con el esfuerzo y el trabajo de todos, es posible —aunque la tarea sea colosal— levantar un país.

*Tribuna originalmente publicada en Le Figaro

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