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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Argentina, Francia y Abdelkáder

Los argentinos le debemos al líder de la resistencia argelina que Francia no haya enviado una fuerte expedición militar contra Buenos Aires.

El expansionismo francés generó divisiones y enfrentamientos en América. Se conoce como “entente cordiale” al juego político de las dos potencias dominantes del Siglo Diecinueve. Expresión o concepto utilizado para describir las relaciones diplomáticas entre Francia e Inglaterra. La rivalidad de las dos potencias, los rozamientos que en varias partes del mundo se producían por la expansión de una y otra. 

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Desde el punto de vista criollo, ese entendimiento cordial fue interpretado como una sociedad o alianza para el usufructo de las ex colonias españolas. Sacar provecho de ellas sin estorbarse mutuamente ni llegar a enfrentamientos bélicos. La Guerra Grande y el Bloqueo francés al Río de la Plata fueron una consecuencia de ese expansionismo.

Algunos se preguntan por que existe el terrorismo islámico y como aparecen estos nuevos guerreros sanguinarios que atacan Occidente desde las sombras. Sin duda, una de sus causas ha sido el expansionismo de las potencias occidentales. Aunque su evolución es más compleja según lo explica don Alejo Vidal-Quadras en uno de sus artículos. El caso de Abdelkáder es un antecedente digno de ser recordado.

El caudillo Abd al-Qádir o Abdelkáder (Mascara, Argelia, 1808 – Damasco, Siria, 1883) Emir de Argelia y maestro sufí se opuso ferozmente a la dominación francesa del norte de África. El héroe nacional de Argelia finalmente se rindió en 1847 y estuvo preso en Francia cinco años.

Un hombre espiritual muy diferente a los líderes de las organizaciones terroristas de la actualidad. Abdelkáder enfrentó a los franceses llamando a la Guerra Santa, pero en 1860 protegió a los cristianos de las matanzas drusas en la ciudad de Damasco. Acto que le valió la Gran Cruz de la Legión de Honor (Fr.) y el reconocimiento del Vaticano con la Orden de Pio IX. El argelino fue un personaje admirado en su tiempo por los europeos.

Nuestra verdad histórica es que Francia tuvo en vilo a la Argentina desde 1838 hasta 1851, a pesar que el presidente François Hollande hable en su última visita al país de una supuesta amistad con el general José de San Martín. 

¿Cuándo y cómo empieza la amistad con Francia? San Martín murió en 1850 defendiendo la causa argentina oponiéndose al gobierno francés por su política exterior hacia las jóvenes naciones hijas de España (leer más). 

En los primeros días de 1848 el ministro plenipotenciario Manuel Moreno advierte acerca de la rendición del líder de la resistencia argelina Abdelkáder. Hecho que sería notado en Buenos Aires, pues «los franceses quedan desahogados, sino desocupados en Argelia, después de la extinción del Emir, a quien debimos más de una vez quizá que no se hubiese dirigido una Expedición Militar» (M. Moreno, Carta al Gral. Tomás Guido, 4/1/1848).

El padre de la diplomacia argentina seguía de cerca los avances franceses sobre el África relacionándolos con la política en la América meridional. En sus despachos de 1845 decía que Abdelkáder no le permitía a Francia distraer fuerzas al Río de la Plata (Carta al canciller Felipe Arana del 4/11/1845).

En 1849, el general Jean Ernest Ducos de La Hitte, ministro de Relaciones Exteriores francés, pensaba enviar al almirante Dubourdieu con un ultimátum para Buenos Aires. En última instancia iría una ‘expedición de 10.000 a 12.000 hombres’ para acabar con el gobierno argentino. Así se lo reveló a los uruguayos José Longinos Ellauri y Melchor Pacheco y Obes en una reunión del día 1/12/1849.

Durante esos días se produjo un acalorado debate en la Asamblea. El Primer Ministro y su Canciller acudieron para ser interpelados. El ministro Eugène Rohuer leyó en el recinto una carta del general José de San Martín dirigida a Jean M. Bineau, ministro de Obras Públicas, fechada  el  día  23/12/1849. Pretendiendo ser imparcial el general argentino les advertía que las dificultades y gastos en la contienda serían inmensos y que no había poder humano capaz de calcular la duración de la lucha (leer más).

El debate continuó después de las fiestas de fin de año. El almirante Dupetit-Thouars, conquistador de Tahití, pidió mucha energía para terminar con el gobierno de Buenos Aires. 

Finalmente llegó el turno del belicoso Adolphe Thiers quien consideraba a Montevideo como una colonia francesa indispensable para poder navegar el Río de la Plata. Su discurso a favor de una expedición armada dejó bien claro que el caso argentino debía considerarse como una de esas guerras que las naciones marítimas debían saber hacer para ser respetadas en el mundo. 

Al final del debate los parlamentarios franceses quedaron alineados en dos posturas claramente definidas. Una por el envío de un mediador armado y otra a favor de la guerra contra Buenos Aires. En la votación de la Asamblea la primera moción obtuvo 338 votos contra 300 votos de la segunda. 

La amistad franco argentina propiamente dicha recién comienza después que el gobierno del príncipe presidente Luis-Napoleón impulsara la defección del general Justo José de Urquiza en 1851 y se estableciera en el país un poder político dependiente que promoviera los intereses franceses. MGB 18/4/2016.

Foto. Mauricio Macri y François Hollande en la cancha de Boca Juniors durante su última visita a la Argentina (25/2/2016).

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