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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Negociaciones argentinas con los fondos de cobertura

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BUENOS AIRES.- “¡Fuera Yanquis, fuera buitres! ¡Patria Sí, Buitres Nó!”, dicen los afiches que pegaron los adictos al gobierno del Movimiento Evita. Están por todos lados de la ciudad de Buenos Aires.

Decía el gobernador Juan Manuel de Rosas (Bs. Aires, 1793 – Swathling, Southampton, G. Br., 1877), paradigma de la soberanía nacional: “Soy hacendado que desde mi niñez trabajo con discurso y con especulaciones sobre la riqueza principal nuestra”. También decía: “Lo que tengo lo debo puramente al trabajo de mi industria y al crédito de mi honradez … Salí a trabajar sin más capital que mi crédito y mi industria” (1).

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La sociedad Rosas, Terrero y Cía. llegó a ser una de las más prósperas del Río de la Plata. Pioneros que cimentaron la fama mundial de nuestra ganadería.

Como gobernador, Juan Manuel de Rosas no tuvo ningún temor en apuntar sus cañones contra las naves de la Reina Victoria de Inglaterra y de Luis Felipe I de Francia en 1845. Pero siempre supo honrar sus deudas. El jurisconsulto norteamericano Caleb Cushing (1800-1879), quien llegó a ser Fiscal General durante la presidencia de Franklin Pierce escribió acerca del caudillo argentino:  “Rosas es el Jackson del sur” (2).

El empréstito de £ 1.000.000 de libras esterlinas de la casa Baring Brothers gestionado por Bernardino Rivadavia en 1824 hipotecó el futuro de los argentinos durante décadas. A pesar de ser un gran adversario político de los rivadavianos, Rosas nunca desconoció ese compromiso y pagó mensualidades a los tenedores británicos en la medida que la guerra y el bloqueo naval anglofrancés lo permitieron. Inclusive intentó ceder los derechos sobre las Islas Malvinas para cancelar esa deuda.

La Corte de Apelaciones de Nueva York ha calificado en 8/2013 la conducta de los argentinos como deudores recalcitrantes. Debe destacarse que no son los argentinos los que no quieren pagar sus deudas. Sino los funcionarios de un gobierno que decidió desconocer una parte del monto original de la deuda (quita de la deuda) que entró en cesación de pagos en 2001.

Néstor Kirchner alias ‘El Nestornauta’ quiso imponer nuevas reglas a los mercados. La reestructuración o canje de la deuda de 2005 no fue aceptada por la totalidad de los inversionistas acreedores. El Nestornauta pretendió moralizar los mercados financieros con un discurso agresivo y populista.

Sin embargo en vida tuvo tiempo de construir bóvedas secretas en la Patagonia para guardar dinero producto de la corrupción. También tuvo tiempo de tejer una red de sociedades off shore en paraísos fiscales para lavar dinero con su amigo Lázaro Báez. Una investigación que la Justicia no debe abandonar.

La reestructuración de 2010 o reapertura del canje fue instrumentada por el ministro Amado Boudou, procesado el 27/6/2014 por cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública. Un funcionario que nos avergüenza aunque por ahora lo presumimos inocente.

El gobierno dilapida miles de millones de pesos en su sistema de propaganda Fútbol para Todos, medios de comunicación oficiales, la feria Tecnópolis, festejos bicentenarios excluyentes, y todo tipo de parafernalia demagógica.

En 8/2013 la presidenta Cristina Kirchner comparó la economía argentina con las de Canadá y Australia. En esos días la ministra Débora Giorgi dijo en el encuentro anual del Consejo de las Américas: “Desde 2007, el crecimiento industrial de la Argentina supera ampliamente a Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil y México”.

Si a la Argentina le va tan bien, perfectamente se le puede pagar a todos los inversionistas que confiaron en nuestros títulos públicos.

No menos escandalosa es la manipulación del índice de crecimiento para favorecer la especulación de bonos vinculados al Producto Bruto Interno (PBI). Por un lado Cristina Kirchner se queja de la conducta de los fondos de cobertura a los que denomina buitres, pero estimula la compra-venta de papeles falsificando la tasa de crecimiento del país. En 2009 se pagaron US$ 2000 millones de dólares en cupones a los tenedores de esas obligaciones. Un dinero que no se tendría que haber pagado. Hay una denuncia del ex Presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, radicada en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 2 a cargo del Dr. Sebastián Roberto Ramos, por asociación ilícita, defraudación al erario y  delitos contra el orden económico y financiero.

Actualmente se investiga a los funcionarios argentinos que compraron esos bonos utilizando información privilegiada antes que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) anunciara los índices falsos de crecimiento.

Otra vez los funcionarios argentinos equivocan el camino victimizándose y buscando apoyos internacionales para pagar menos de lo que corresponde. «Quiero resaltar que esto no es solamente un tema económico sino también un tema político… Estamos hablando de soberanía. Estamos hablando de un grupo de personas a la que nosotros llamamos fondos buitre, que utilizando medios políticos quieren intentar controlar el sistema financiero internacional y adaptarlo a sus necesidades» (3/7/2014), dijo el canciller Héctor Timerman en la Organización de Estados Americanos (OEA).

Existen los buitres que son pájaros desagradables que comen carroña. Existen los fondos de cobertura con altas exposiciones al riesgo. También existen los bonos basura o bonos chatarra que emiten empresas insolventes. Los fondos buitre forman parte del imaginario de algunos argentinos manipulados por la propaganda política. El Gobierno debe negociar indefectiblemente con los fondos de cobertura acreedores que no aceptaron el canje y entender que no se trata de un problema político.

Los mercados financieros se desarrollan para facilitar la solicitud y el otorgamiento de préstamos entre personas. Los títulos de deuda son obligaciones contractuales para rembolsar préstamos otorgados. Cuando un contrato no se cumple pasa a ser un asunto judicial. MGB 6/7/2014.

Ilustración. El Nestornauta

Bibliografía. (1) Juan Manuel de Rosas. John Lynch. Bs. Aires, 1997. Historia de los saladeros argentinos. Alfredo J. Montoya. Bs. Aires, 1956. Historia de la Confederación Argentina. Adolfo Saldías. Bs. Aires, 1931. Cartas del exilio. J. M. de Rosas. Rosas a Josefa Gómez 8/12/1865. Bs. Aires, 1974. (2) Revista Democrática.  Caleb Cushing – 5/1846. Art. Rep. “Archivo Americano” Nº 32, 1ª Serie.

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