'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
EL COSO FUE RENOVADO Y MODERNIZADO DURANTE LA PANDEMIA

Triunfo de Roca Rey en el regreso de los toros a Bilbao casi tres años después

Plaza de toros de Bilbao. BMF Toros

Este domingo, Bilbao celebró el regreso de los toros al coso de Vista Alegre. En los tendidos se cubrieron dos tercios de un recinto, que ha sido renovado y modernizado durante estos dos años de pandemia. El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, ya recuperado de un percance en el campo que le ha mantenido alejado de los ruedos durante algunas semanas, partió plaza y fue ovacionado tras la lidia a caballo del primer ejemplar de la tarde, que llevaba el hierro de San Pelayo. 

Tras el prólogo, saltaron a la negra arena de Bilbao seis ejemplares de Jandilla. El primero de ellos fue para un maduro José María Manzanares, que exhibió poderío y dejó una gran estocada, para cortar una oreja al primer toro de la lidia a pie. Peor le fue a Alejandro Talavante, cuya temporada de reaparición sigue sin coger vuelo, esta vez con el añadido de que su lote no acompañó. Quizá su único momento reseñable fue un quite por chicuelinas al primero de su compañero Manzanares. 

En cambio, Andrés Roca Rey se mostró arrollador, defendiendo su estatus de máxima figura con una actuación llena de compromiso en la que el diestro peruano fue todo entrega y logró dos apéndices, uno en cada toro de su lote. Su comparecencia ante el séptimo fue especialmente certera, con un estoico comienzo de faena pegado a tablas, preludio de una rotunda exhibición de mando y poder ante un toro complejo. Cerró con una tanda de luquesinas y una estocada en todo lo alto. 

La tarea de levantar Bilbao

Reflotar la plaza de toros de Bilbao no será tarea sencilla. Las Corridas Generales de agosto han visto caer su asistencia con fuerza durante la última década, tras caer de 100.000 espectadores en 2009 a 60.000 en 2019. Tras casi tres años sin ver un pitón, la entrada registrada en la reapertura de la plaza puede consolidarse aceptable, pero constituye en cualquier caso una advertencia del importante trabajo pendiente. 

El desplome de los abonos empresariales hizo mucho daño en la concurrencia de espectadores, puesto que muchos de quienes acudían al coso solían hacerlo gracias a las tarjetas de afiliación que compraban algunas de las principales compañías de la ciudad. La competencia con otras Ferias del Norte también deriva a parte del público visitante, especialmente en el caso de los aficionados galos, que en los últimos años han exhibido mayor querencia por sus propias plazas, caso de Dax. 

La larga duración de las Corridas Generales celebradas en la Semana Grande bilbaína es otro de los factores que complica la tarea, puesto que no es posible condensar la Feria para volver a crecer en un futuro como hacen otras plazas de menor rango. Y tampoco ayuda que muchas de las últimas Ferias hayan coincidido con partidos de fútbol del Athletic de Bilbao, cuyo poder de convocatoria ha crecido de forma indudable durante los quince últimos años, precisamente coincidiendo con el lento declive de la asistencia a Bilbao. 

La plaza está en manos del Grupo BMF, es decir, de la alianza que agrupa a la Casa Chopera, tradicional sociedad gestora de Vista Alegre, con el Grupo BAL, emporio empresarial del difunto Alberto Baillères, el segundo hombre más rico de México. La concesión en vigor se extenderá por quince años, prorrogables por otros cinco, de modo que el trabajo de los Chopera y la Casa Baillères tiene por delante hasta dos décadas de recorrido. 

Cada año, el manejo de Vista Alegre exige un pago de 250.000 euros. Además, la reforma de la plaza fue asumida por BMF, que ha sufragado una serie de actuaciones valoradas en tres millones de euros. En invierno, el recinto incorporará una cúpula que cubrirá el ruedo y permitirá celebrar eventos de formato medio, con capacidad para 4.000 espectadores. De cara a la Semana Grande de 2022 se anuncian ocho corridas de toros, una novillada y un festejo de rejones.

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