«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Sin esa inyección económica, los clubes perderían su principal fuente de financiación

La Liga de fútbol femenina, una ruina televisiva: paga 7 millones por tener los derechos en exclusiva y apenas ingresa 1,4 por suscripciones

La portera del FC Barcelona Cata Coll atrapa el balón ante Signe Bruun. Redes sociales

La Liga Femenina de fútbol atraviesa un momento crítico: a pocas semanas de que arranque la temporada, todavía no está garantizado quién emitirá los partidos. El acuerdo histórico firmado en 2022 con DAZN, valorado en 35 millones de euros para cinco años, se tambalea por la escasa rentabilidad que ha dejado a la plataforma de streaming en números rojos.

El problema no es menor. De los casi siete millones de euros que cada temporada aporta DAZN a La Liga F depende buena parte de la estructura profesional actual. Sin esa inyección económica, los clubes perderían su principal fuente de financiación, lo que impactaría directamente en plantillas, sueldos y sostenibilidad. Además, el campeonato español vería dañada su imagen internacional justo cuando pretendía acercarse a las ligas inglesa, francesa o alemana en atractivo comercial.

A día de hoy, el silencio es absoluto. Ni la patronal del fútbol femenino ni la plataforma televisiva se atreven a aclarar la situación, aunque ambas partes reconocen que hay conversaciones abiertas. DAZN, que también posee los derechos de la Champions femenina, está evaluando su continuidad y estudia rebajar drásticamente lo que paga o incluso sublicenciar los encuentros a cadenas autonómicas.

La incertidumbre se disparó cuando varios aficionados comprobaron que no era posible contratar un paquete para ver la competición en la web de DAZN, donde incluso se llegó a informar que «no hay eventos que coincidan con Liga F entre el 5 de julio y el 15 de octubre de 2025». Desde La Liga F, sin embargo, aseguraban que no tenían constancia de cambios y anunciaban horarios de la primera jornada mostrando el logotipo de la plataforma como si nada hubiera ocurrido.

El desencuentro recuerda al caso del patrocinio frustrado con Finetwork, que acabó en los tribunales, y vuelve a poner de relieve la fragilidad de los acuerdos que sostiene el proyecto del fútbol femenino español.

Los números explican por qué la operadora no está satisfecha. Al cierre de la última temporada, apenas logró atraer a unos 10.000 abonados, con una cuota anual de 12 euros mensuales, lo que supuso una recaudación algo superior a 1,4 millones de euros, muy lejos de los siete millones comprometidos cada curso. En cuanto a audiencias, la media apenas alcanzó los 12.000 espectadores por partido. Sólo el clásico entre Real Madrid y FC Barcelona logró superar con creces esas cifras, acercándose a 135.000.

La patronal presume de que las audiencias crecieron en 2024-2025, pero ese aumento procede en gran medida de la cobertura de televisiones autonómicas y no de las emisiones de DAZN, que es quien realmente financia el contrato.

Lo que está en juego va mucho más allá de la retransmisión de unos partidos. Si DAZN decide dar un paso atrás, La Liga F se vería obligada a renegociar a la baja contratos de patrocinio, con el riesgo de generar impagos o incluso renuncias de clubes incapaces de soportar el recorte. En definitiva, el futuro de un proyecto que nació con vocación profesional en 2022 podría verse seriamente comprometido.

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