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«Si ha sido mi última vez, la he disfrutado. Espero veros otra vez, pero no lo sé»

Nadal se despide de Roland Garros (¿por última vez?)

Nadal se despide de Roland Garros
Rafael Nadal. Frank Molter/dpa

El tenista español Rafa Nadal se despidió este lunes de su andadura en el torneo de Roland Garros, segundo Grand Slam de la temporada, después de no poder superar el duro examen del alemán Alexander Zverev, ganador de un bonito duelo en tres sets por 6-3, 7-6(5), 6-3 y tras más de tres horas de partido.

El 14 veces campeón del grande parisino no pudo sorprender a uno de los jugadores más en forma del momento, número cuatro del mundo y que llegaba a París tras ganar el Masters 1.000 de Roma. Ambos se reencontraban en el mismo escenario donde se vieron las caras, en 2022, entonces en unas semifinales marcadas por la grave lesión del de Hamburgo que le terminó por dar el billete al balear, posterior campeón.

«Si ha sido mi última vez, la he disfrutado. Espero veros otra vez, pero no lo sé», confesó el de Manacor a pie de pista de una Phillipe-Chatrier volcada desde el primer momento con el 14 veces campeón que bajo la atenta mirada de Carlos Alcaraz, Novak Djokovic o Iga Swiatek ofreció una buena versión, muy mejorada respecto a Roma, pero insuficiente ante un Zverev muy sólido y apoyado en un gran servicio y en su demoledor revés a dos manos, que se convirtió en el tercer jugador en batir al rey de Roland Garros tras el sueco Robin Soderling y Nole, que lo hizo en dos ocasiones.

Nadal fue mucho más reconocible en su juego, con el que fue de menos a más tras un flojo inicio que le terminó por costar el primer parcial. Pero aunque no pudo remontar el break que encajó en blanco en el primer juego y también cedió por segunda vez su saque para entregarle el set a su rival, su tenis ya había empezado a carburar y pese a la derrota en tres parciales, acabó con 34 golpes ganadores, diez menos, eso sí, que el de Hamburgo.

Era el primer partido del campeón de 22 Grand Slams al mejor de cinco mangas desde que cayese en la segunda ronda del Abierto de Australia. El rival era el de mayor nivel que había tenido desde su regreso y además en un momento de madurez tenística que le ayudó a sujetar las emociones que rodeaban a una pista central, donde encontró la ayuda de su cierre para darle unas condiciones más favorables.

Zverev se llevó con autoridad el primer set, gracias a su solidez y su servicio, que le sacó del mayor apuro que tuvo, un 15-40 con 2-1 arriba. Pero en ese momento Nadal ya parecía que se iba asentando en su pista, un plus también para él, y el encuentro se fue endureciendo y abriendo más la puerta a que se alargase.

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