El patrimonio de los jóvenes se hunde mientras los mayores mantienen su riqueza
Dos décadas de empobrecimiento juvenil: sólo tres de cada diez menores de 35 tienen vivienda
Dos décadas de empobrecimiento juvenil: sólo tres de cada diez menores de 35 tienen vivienda
Vivienda en alquiler. Europa Press
Por LGI
20 de octubre de 2025

En España, los jóvenes son hoy mucho más pobres que hace veinte años. Según el estudio Radiografía de la evolución del patrimonio de los hogares españoles: la dificultad del ahorro para las nuevas generaciones, elaborado por el Observatorio del Ahorro de la Fundación Mutualidad y recogido por The Objective, los hogares encabezados por menores de 35 años han visto caer su riqueza bruta un 75% desde 2002. En el grupo de entre 35 y 44 años la pérdida alcanza el 15%. Mientras tanto, los mayores de 65 han logrado conservar e incluso aumentar su patrimonio, consolidando una brecha generacional sin precedentes.

El desplome de la propiedad de vivienda explica gran parte de este empobrecimiento. El informe destaca que, si hace dos décadas más del 70% de los menores de 35 años eran propietarios, hoy esa cifra apenas supera el 30%. En generaciones anteriores la compra de una vivienda era la norma —con tasas del 80% o 90%—, pero los jóvenes actuales se ven forzados a alquilar o a permanecer en casa de sus padres. El resultado es una pérdida estructural de riqueza: quienes logran comprar concentran casi todo su patrimonio en el inmueble, mientras que los no propietarios dependen de ahorros mínimos o de activos financieros de escaso valor.

A esta barrera inmobiliaria se suma la caída del poder adquisitivo. En términos reales, los menores de 30 años ganan unos 500 euros menos al año que en 2008. Entonces, un joven de entre 16 y 29 años percibía de media cerca de 14.000 euros anuales; hoy apenas llega a 13.500. En cambio, los mayores de 65 han visto crecer de forma significativa sus ingresos en el mismo periodo. Desde la crisis de 2008, señala el informe, “la riqueza bruta y neta medianas de los menores de 35 disminuyen de forma sostenida, mientras que en los grupos de mayor edad se estabilizan o repuntan”.

La vivienda continúa siendo el eje del patrimonio familiar. Según otro estudio, “Evolución de la Riqueza de las Familias en España (2002–2022)”, elaborado por Fedea, los inmuebles representan cerca del 80% de la riqueza total de los hogares. A pesar del golpe de la crisis financiera de 2008 —cuando el valor cayó un 20,5%—, el mercado inmobiliario se ha revalorizado un 66% desde entonces, impulsando el capital de las familias… salvo el de las más jóvenes, que se han quedado fuera del sistema.

El acceso a la propiedad está marcado por la generación. Los baby boomers y los primeros miembros de la Generación X pudieron comprar con precios razonables, hipotecas accesibles y empleos estables. Los millennials, en cambio, se enfrentan a precios disparados, contratos precarios y condiciones de crédito más duras. El resultado: en 2008, el 65% de los hogares con cabeza de familia menor de 35 años era propietario; en 2022, menos del 40%. Entre los mayores de 65 años, la tasa supera el 90%.

La desigualdad también se refleja en la deuda. Los menores de 35 años registraron la mayor ratio de endeudamiento del periodo analizado: un 49% en 2017, reducida al 30% en 2022 tras años de ajuste. La mayor parte de esa deuda está ligada a hipotecas, mientras que los mayores poseen carteras más diversificadas y estables.

Los expertos de Fedea advierten que esta tendencia amenaza con consolidar una brecha patrimonial hereditaria que dificulte la movilidad social. Las generaciones más jóvenes, atrapadas entre alquileres imposibles y sueldos insuficientes, ven cómo su capacidad de ahorro se evapora mientras los mayores continúan ampliando su ventaja. Un modelo económico que, lejos de corregir desigualdades, las perpetúa.

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