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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

El exjefe de Seguridad de Iberdrola insiste: La cúpula no sabía de Villarejo

El exjefe de Seguridad de Iberdrola Antonio Asenjo ha insistido en exculpar ante el juez al presidente y a la cúpula de la energética de los contratos con el excomisario José Villarejo entre 2004 y 2017, que ha cifrado en 1,1 millones de euros y de los que él se ha responsabilizado exclusivamente.

Asenjo ha comparecido durante unas siete horas a lo largo de dos días en calidad de investigado ante el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón en el marco de la investigación sobre la supuesta contratación de Villarejo para presuntas labores de espionaje, entre otros a ACS.

Según fuentes jurídicas, el imputado, a quien se volverá a citar para seguir declarando, ha negado haber contratado al excomisario -en prisión preventiva- para espiar al presidente de ACS y del Real Madrid, Florentino Pérez, aunque ha dicho que Villarejo propuso un trabajo «ambicioso» sobre él cuando la constructora comenzó a comprar acciones de Iberdrola y que la empresa interpretó como un intento de lanzar una OPA.

Asenjo, según las fuentes, ha dicho que siempre rechazó esa propuesta por la que Villarejo pedía mucho dinero, y es en ese contexto donde ha enmarcado la conversación que fue publicada y en la que decía al excomisario: «Me sale más barato matarle».

También le han preguntado sobre unos encargos al excomisario en 2012 y 2017 relacionados con un socio de la energética en Rumanía. Según Asenjo, un directivo de energías renovables le pidió que indagase sobre la fiabilidad de ese socio y él se lo encargó a Cenyt, empresa de Villarejo.

El informe concluyó que no era fiable y que la empresa se exponía a perder 11 millones de euros y, al trasladárselo a ese directivo, éste le dijo: «A ver quién se lo dice al patrón», en referencia al presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, precisan las fuentes.

Asenjo ha señalado que no le consta que el informe llegase a Galán, y de hecho en 2017 volvió a pedir a Villarejo que investigase si este socio, con el que Iberdrola tenía ya un litigio por la pérdida de esa cantidad, estaba incurriendo en alzamiento de bienes.

Según Asenjo, Villarejo nunca accedió a datos confidenciales, sino que simplemente acudió al registro de la propiedad y mercantil y descubrió que había puesto su patrimonio a nombre de su mujer, prosiguen las fuentes.

Durante estos dos días, Asenjo ha sostenido que él se encargaba de la contratación en materia de seguridad, de la que -ha dicho- no tenía constancia la cúpula, y ha mantenido que contrató a Villarejo cuando ya estaba en excedencia de la Policía y que se cumplieron los reglamentos internos.

Asenjo explicó ayer que, según le consta, Sánchez Galán pudo conocer dos informes elaborados por Cenyt, si bien dijo que no sabía que Villarejo estaba detrás.

En uno, explicó, Asenjo encargó contrastar informaciones desfavorables sobre quien fue responsable del área de energías renovables, Pedro Barriuso, y después entregó el informe al jefe de gabinete de Sánchez Galán y al de Recursos Humanos.

Finalmente, el asunto acabó con la salida de Barriuso de la compañía tras constar en ese informe que su intención podía ser sacar información de Iberdrola, según dijo el imputado y precisan las fuentes.

El segundo informe, según Asenjo, versaba sobre la idoneidad de Inés Macho, que finalmente fue designada consejera y vicepresidenta de la compañía.

Cuando salió a la luz esta pieza del caso Tándem, Iberdrola reconoció que dos investigaciones internas concluyeron que se contrató a Villarejo entre 2004 y 2017 y que se aplicaron todos los controles pertinentes, y a mediados de octubre, anunció que abría una «nueva y exhaustiva» investigación interna.

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