
España podría volver a situarse en 2027 a la cabeza del desempleo entre las principales economías europeas, según las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo calcula que la tasa de paro española permanecerá estancada en el 9,8%, mientras Finlandia, que actualmente presenta un registro superior, conseguiría reducirla hasta el 9,6%.
Las previsiones aparecen en la edición de octubre de las Perspectivas de la Economía Mundial del FMI, recogido por OK DIARIO, y dibujan un mercado laboral incapaz de reducir significativamente el desempleo al final de los ocho años de Pedro Sánchez en La Moncloa.
Para 2026, el Fondo calcula una tasa media del 9,8% para España y del 10,2% para Finlandia. La situación cambiaría en 2027: Helsinki reduciría seis décimas su desempleo, mientras España permanecería exactamente en el mismo nivel.
La previsión resulta especialmente significativa porque el FMI espera que la economía española crezca ligeramente más que la finlandesa tanto este año como el próximo. Pese a ese mayor crecimiento económico, el mercado laboral español no conseguiría traducirlo en una reducción de la tasa de desempleo.
Finlandia superó a España en paro a finales de 2025 y desde entonces ambos países han intercambiado posiciones en los registros mensuales. Eurostat ya situó puntualmente a España por encima en meses como enero y agosto de este año.
Sin embargo, el escenario del FMI apunta a que en 2027 España volvería a quedarse sola en la parte más alta de la clasificación, con un 9,8% de la población activa desempleada.
El dato contrasta con la evolución de otros indicadores económicos y vuelve a mostrar uno de los problemas estructurales que han acompañado a España durante décadas: incluso en periodos de crecimiento, el país mantiene niveles de paro muy superiores a los de buena parte de sus socios europeos.
Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en junio de 2018. Si las previsiones del Fondo se cumplen, España llegará a 2027 todavía con una tasa de desempleo cercana al 10%, pese a los años de expansión del empleo y a las sucesivas reformas laborales.
La fotografía del mercado de trabajo está además condicionada por la figura de los fijos discontinuos, que no son contabilizados como parados registrados durante sus periodos de inactividad cuando mantienen vigente la relación laboral.
El escenario presentado por el FMI supone así que el próximo Ejecutivo que salga de las elecciones del 29 de noviembre heredará un mercado laboral en el que España continuará entre los países europeos con mayores dificultades para incorporar a su población activa al empleo.