El gasto previsto para pagar las nóminas del personal eventual del Estado —asesores y cargos de confianza— se ha disparado casi un 77% desde 2018. En apenas siete años, la dotación inicial consignada en los Presupuestos Generales del Estado ha pasado de 40,4 millones de euros a 71,2 millones, una de las mayores subidas proporcionales dentro del diseño del gasto de personal de la Administración General del Estado (AGE).
La cifra no corresponde a gasto ejecutado, sino al crédito inicial, es decir, a la planificación con la que el Estado arranca cada ejercicio. Aun así, marca una tendencia clara: desde la llegada del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el refuerzo presupuestario de la estructura de confianza se ha convertido en una de las prioridades más evidentes.
Según la serie histórica analizada por The Objective, el crecimiento ha sido continuo. En 2018, el crédito inicial destinado al personal eventual se situaba en 40,4 millones. En 2025 alcanza los 71,2 millones. El aumento absoluto es de 30,9 millones y el relativo, del 76,5%. En términos prácticos, el Estado comienza hoy el ejercicio con una dotación sensiblemente mayor para asesores que la que preveía hace siete años.
La evolución no se repite con la misma intensidad en el resto de partidas vinculadas a la estructura política. El gasto previsto para altos cargos también crece, pero a un ritmo mucho más moderado. El crédito inicial pasa de 68,6 millones en 2018 a 86,8 millones en 2025, un incremento de 18,2 millones, equivalente a un 26,5%.
La comparación resulta reveladora. Mientras la partida asociada al personal de confianza crece cerca de tres cuartas partes, la de altos cargos apenas lo hace en torno a una. El desajuste apunta a un refuerzo mucho más intenso de los equipos de asesoramiento que de los puestos institucionales clásicos.
Si se analizan de forma conjunta ambas partidas —altos cargos y personal eventual—, la planificación presupuestaria ofrece una fotografía aún más clara. En mayo de 2018, el gasto previsto ascendía a 109 millones. En mayo de 2025, alcanza los 158,1 millones. El incremento es de 49,2 millones, un 45,1% más.
Esta lectura conjunta explica parte del debate público: cuando se suman ambos conceptos, el crecimiento ronda la mitad; cuando el foco se pone exclusivamente en el personal eventual, el salto se acerca al 77% que concentra la atención.
El contraste resulta todavía más llamativo al compararlo con el conjunto del gasto de personal del Estado. El Capítulo 1 —gastos de personal— pasa de 16.373,5 millones en 2018 a 20.487,3 millones en 2025. El aumento es de 4.113,8 millones, un 25,1%. Dicho de otro modo, la planificación total de nóminas y costes de personal crece un cuarto, mientras que la dotación para asesores lo hace a un ritmo tres veces superior.