El Gobierno francés de Emmanuel Macron se ha convertido en el principal defensor de una nueva batería de gravámenes europeos con la que pretende conseguir más de 60.000 millones de euros anuales adicionales para financiar directamente el presupuesto de la Unión Europea.
La propuesta fue defendida esta semana por el representante permanente de Francia ante la UE, Philippe Léglise-Costa, durante una reunión a puerta cerrada entre los embajadores de los Veintisiete dedicada a negociar el próximo presupuesto comunitario para el periodo 2028-2034.
Según tres diplomáticos europeos conocedores de las conversaciones citados por Politico, París reclamó que los denominados «recursos propios» de la Unión superen los 60.000 millones de euros anuales, una cifra considerada excesivamente elevada por buena parte de los restantes Estados miembros. Ningún otro Gobierno habría planteado hasta ahora un objetivo recaudatorio concreto de semejante magnitud.
Macron quiere más dinero directamente para Bruselas
La estrategia defendida por Francia busca que una proporción cada vez mayor del presupuesto comunitario proceda de nuevas figuras recaudatorias europeas, en lugar de depender exclusivamente de las aportaciones que realizan los Estados miembros. París sostiene que estos nuevos ingresos permitirían financiar prioridades como la defensa y la competitividad europea, además de reducir las contribuciones nacionales directas al presupuesto comunitario.
La posición francesa coincide en buena medida con los planes de la Comisión Europea, que ya había planteado cinco nuevas fuentes de financiación para el próximo marco presupuestario.
Entre ellas aparecen los ingresos derivados del mercado europeo de emisiones, el mecanismo de ajuste de carbono en frontera, una contribución asociada a los residuos electrónicos, otra vinculada al tabaco y un nuevo recurso aplicado a las grandes empresas que operan en el mercado europeo.
La Comisión calculó originalmente que el conjunto de sus nuevas fuentes de financiación podría aportar alrededor de 58.500 millones de euros anuales a precios de 2025. El Gobierno de Macron quiere ir todavía más lejos y ha defendido que la recaudación supere los 60.000 millones anuales.
Nuevas cargas sobre empresas, tabaco y emisiones
Una de las propuestas más controvertidas es el denominado Corporate Resource for Europe (CORE), que implicaría una contribución anual de las empresas con una facturación neta mínima de 100 millones de euros dentro de la Unión. Bruselas calcula que esta vía podría aportar unos 6.800 millones de euros cada año.
A ella se añadirían alrededor de 11.200 millones procedentes del tabaco, 15.000 millones vinculados a residuos electrónicos, 9.600 millones relacionados con el sistema europeo de comercio de emisiones y otros 1.400 millones del mecanismo de carbono en frontera. No todas estas propuestas cuentan, sin embargo, con el respaldo de los Estados miembros.
Mientras existe mayor disposición a aceptar ingresos derivados del mecanismo de carbono en frontera y de los residuos electrónicos, varios países han mostrado reticencias ante las fórmulas relacionadas con las empresas, el tabaco y los derechos de emisión.