«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
España se aleja cada vez más de la media europea en emancipación juvenil

La «legislatura de la vivienda» de Sánchez deja un récord histórico: casi siete de cada diez jóvenes siguen dependiendo de sus padres

Urbanización de vivienda nueva. Europa Press

La llamada «legislatura de la vivienda» de Pedro Sánchez deja por ahora una fotografía difícil de conciliar con el discurso del Gobierno. El porcentaje de españoles de entre 18 y 34 años que viven en el hogar familiar o dependen económicamente de él alcanzó el 68,7% en 2025, el nivel más alto registrado por España en la serie analizada.

Los datos recogidos por Libre Mercado proceden de Eurostat y muestran además que el deterioro se ha producido con especial intensidad durante los años de Gobierno socialista. Cuando Sánchez llegó a La Moncloa, el porcentaje se encontraba en el 62,8%. En 2025 había escalado hasta el 68,7%, es decir, casi seis puntos porcentuales más.

El resultado retrata una generación que encuentra cada vez más dificultades para abandonar la vivienda de sus padres, ya sea por los elevados precios del alquiler, el coste de comprar una casa o unos salarios que dificultan asumir en solitario los gastos de una vivienda.

España se distancia casi 19 puntos de la media europea

El contraste con el resto de Europa resulta especialmente significativo. En 2010, la diferencia entre España y la media comunitaria en este indicador era de apenas 2,8 puntos porcentuales. Quince años después, la brecha se ha disparado.

Mientras la media de la Unión Europea se sitúa en el 49,8%, España alcanza ya el 68,7%. La distancia es, por tanto, de 18,9 puntos, una brecha que refleja hasta qué punto las dificultades para emanciparse se han agravado en España respecto a buena parte del continente.

Sólo tres países europeos presentan cifras peores

La comparación internacional tampoco deja bien parada a España. Desde 2010, países como Bulgaria, Chequia, Alemania, Estonia, Letonia, Lituania o Austria han conseguido reducir el porcentaje de jóvenes que permanecen vinculados económicamente al hogar familiar. España ha recorrido el camino contrario y se encuentra ya entre los países con peores cifras.

Según los datos recogidos, sólo Croacia, Eslovaquia e Italia presentan una situación peor. Otros países como Francia o Bélgica también han registrado aumentos, pero considerablemente más moderados que el español.

Del 62,8% al 68,7% bajo Sánchez

El dato adquiere especial relevancia política porque coincide con los años en los que el Ejecutivo ha situado la vivienda en el centro de su discurso. Desde la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno, la proporción ha pasado del 62,8% al 68,7%.

Es precisamente bajo el actual Ejecutivo cuando España alcanza su máximo histórico. El problema afecta especialmente a los jóvenes, que suelen partir de salarios inferiores, contratos menos consolidados y una capacidad de ahorro mucho más limitada que otros grupos de edad.

A estas dificultades se suma el fuerte encarecimiento del mercado inmobiliario, tanto en alquiler como en compra, especialmente en las principales ciudades y zonas de mayor demanda.

La vivienda sigue alejándose de los jóvenes

La evolución refuerza la sensación de que la crisis habitacional española está lejos de resolverse. El Ejecutivo ha repetido durante los últimos años que la vivienda constituye una de sus grandes prioridades políticas, pero los datos de emancipación continúan deteriorándose.

La consecuencia es que cada vez más españoles llegan a la treintena sin poder abandonar el hogar de sus padres o necesitando ayuda económica familiar para hacerlo.

La diferencia con Europa, lejos de reducirse, se ha multiplicado. España ha pasado de encontrarse relativamente cerca de la media comunitaria a situarse entre los cuatro países con peores registros del continente.

El fracaso de la «legislatura de la vivienda»

El Gobierno ha bautizado repetidamente el actual periodo político como la «legislatura de la vivienda», mientras anuncia nuevas regulaciones, ayudas y planes públicos. Pero el indicador de Eurostat ofrece una conclusión mucho menos favorable.

Bajo Sánchez, la dependencia residencial y económica de los jóvenes respecto a sus familias ha alcanzado niveles nunca vistos, mientras España se aleja de la media europea y se instala entre los países donde más difícil resulta emanciparse.

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