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CAMBIOS EN ENI, ENEL Y EL BANCO DE ITALIA

La revolución empresarial de Meloni pone en jaque a la cúpula de Endesa

Meloni
Meloni

La llegada de Giorgia Meloni al Palacio Chigi de Roma va a provocar una auténtica revolución en el sector empresarial italiano, sobre todo en las compañías energéticas, que tienen una elevada participación del estado en su capital y son, por lo tanto, importantes herramientas de política económica. Los dos grandes gigantes ENEL y ENI –eléctrica y petrolera, respectivamente– van a sufrir una renovación de sus cúpulas, que tendrá implicaciones más allá de las fronteras transalpinas, afectando a empresas antaño españolas como Endesa.

Desde que Enel logró el control de Endesa –con la ayuda del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la familia Entrecanales (a través de Acciona)– el grupo transalpino ha ido vaciando de contenido a la compañía española, maximizando el dividendo, vendiendo filiales en Latinoamérica a la matriz y reduciendo su capacidad inversora. Los accionistas minoritarios y los sindicatos llevan años denunciando esta estrategia. El español Borja Prado colaboró como presidente ejecutivo –algunos dicen que mostrando su desacuerdo– hasta que Enel decidió mostrarle la puerta de salida.

En la actualidad es José Bogas el que goza de la confianza de la matriz italiana ENEL, pero los cambios que prepara la nueva primera ministra podrían mostrarle la puerta de salida, tal como confirman fuentes del sector energético a LA GACETA: «Todo el mundo da por hecho que habrá cambios en el grupo transalpino tras la llegada de Meloni al Gobierno, modificaciones y cambios de cromos que podrían provocar una revolución en los consejos de administración de empresas como Endesa». Algunos hablan ya abiertamente de «purga», aunque se realice de forma que no sea muy evidente la injerencia gubernamental en empresas cotizadas.

Las decisiones se toman en Roma

En el sector eléctrico español existe el rumor de que Bogas podría acompañar a Starace en su salida, un plan que estaba sobre la mesa antes de que Meloni se convirtiera en primera ministra de Italia. En ese caso el traspaso de poderes no sería traumático, al menos en lo referente a los dos primeros directivos, aunque la llegada de un nuevo CEO afectará, sin duda, a la estructura directiva de Endesa.

Aunque la cuestión del control extranjero de la empresa española se suela eludir en los grandes medios de comunicación, lo cierto es que las decisiones sobre la estrategia de la compañía se toman en Roma, no en Madrid. Además, el actual escenario geopolítico ha puesto a los grupos energéticos en una situación muy complicada, necesitando el apoyo del sector público para sobrevivir.

Otra de las empresas que experimentarán cambios en sus equipos directivos será la petrolera ENI, lo cual también podría afectar a España dado el interés del grupo italiano en entrar en el capital de Naturgy.

La empresa ya está presente en nuestro país a través de la firma Plenitude que basa su crecimiento en su cartera comercial y en las subastas de renovables, a las que acude a pesar de tener como negocio fundamental el petrolero. No en vano las compañías del sector están en pleno proceso de lavado de cara verde (lo que en inglés se conoce como greenwashing) para aprovechar el impulso gubernamental de la Agenda 2030.

La petrolera ENI quiere entrar en Naturgy

En este contexto ENI quiere aprovechar que los fondos de inversión que controlan la mayoría del capital de Naturgy empiezan a plantearse su salida del accionariado para hacer caja, al haber cumplido el plazo que se habían marcado objetivo para permanecer en el grupo energético español. Es el fondo estadounidense Global Infraestructure Partners (GIP), con el 20% del capital de Naturgy el más interesado en vender, y los candidatos para comprar son la francesa TotalEnergies, la española Repsol y la citada ENI.

En Roma todos dan por hecho que Meloni aprovechará los cambios directivos para influir en las decisiones políticas que se adopten para capear la crisis económica, sobre todo en su vertiente energética. Tal como señala la agencia Bloomberg, directivos de más de 60 empresas controladas por el estado italiano esperan la decisión de la primera ministra para saber si deberán hacer las maletas.

Otra de las compañías afectadas es el gigante militar Leonardo, pieza clave en la nueva industria de defensa europea que se prepara para recibir un aluvión de millones de euros de dinero público aprovechando la guerra en Ucrania.

Rescates del sector financiero

Otros nombramientos relevantes se producirán en la compañía postal italiana, que se ha diversificado en los sectores de la energía, los seguros y las telecomunicaciones; el operador de redes eléctricas Terna y el banco Banca Monte dei Paschi di Siena, que está en serias dificultades y que ha sido recientemente rescatado con dinero de los contribuyentes mediante una ampliación de capital y que está en todas las quinielas para protagonizar una fusión que aleje los temores de la quiebra.

En esa reestructuración del sector financiero del país tendrá mucho que decir el nuevo gobernador del Banco de Italia, cuyo nombramiento deberá realizar Meloni llegando a acuerdos con sus socios de coalición y con el Banco Central Europeo (BCE). La designación del máximo responsable de un banco central en la eurozona debe ser consensuado con la autoridad monetaria comunitaria porque, en teoría, el elegido debe ser independiente.

Quien obtenga el puesto se convertirá en miembro del Consejo de Gobierno del BCE, encargado de fijar los tipos de interés. Si el elegido es Fabio Panetta –cuyo nombre se puso sobre la mesa como posible ministro de Economía– quedará una vacante en el máximo órgano de gobierno de la institución que preside Christine Lagarde, porque Panetta pertenece al mismo en estos momentos. De hecho es una voz autorizada del BCE.

El otro candidato que está en las quinielas es Daniele Franco, que fue ministro de Economía en el Ejecutivo de Mario Draghi y que ahora ocupa el cargo de director general del Banco de Italia.

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