«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La Comunidad de Madrid encabeza la diferencia

La vivienda se dispara casi un 110% desde 2013 y cuadruplica la subida de los salarios, según un informe

Viviendas en construcción. Europa Press

El precio de la vivienda en España ha aumentado un 108% desde 2013, frente al incremento del 30% registrado por los salarios durante el mismo periodo. La diferencia, recogida en un informe de Comisiones Obreras refleja la brecha creciente entre vivienda y salarios que dificulta el acceso a la propiedad y condiciona la capacidad de gasto de los hogares.

Según el estudio, las casas se han encarecido 3,6 veces más que las nóminas en los últimos 13 años. El desequilibrio resulta especialmente acusado en determinadas comunidades autónomas, donde la evolución de los precios inmobiliarios ha ampliado la distancia entre los ingresos laborales y el coste de adquirir una vivienda.

La Comunidad de Madrid encabeza esta diferencia: allí, el precio de los inmuebles ha subido 4,2 veces más que los salarios desde 2013. El informe también señala la presión existente en Baleares y Cataluña, dos comunidades donde el acceso a la vivienda constituye uno de los principales problemas económicos para numerosos residentes.

La evolución de los precios también se refleja en el esfuerzo necesario para comprar una vivienda. En 1985, un español necesitaba el equivalente a 3,1 salarios anuales íntegros para adquirir una casa media de 90 metros cuadrados. Actualmente, esa cantidad asciende a 7,1 salarios anuales, más del doble que hace cuatro décadas.

Las diferencias territoriales vuelven a ser significativas: adquirir una vivienda media requiere diez salarios anuales íntegros en Madrid, 10,8 en Málaga y 12,2 en Baleares.

En el extremo opuesto, Extremadura presenta una evolución menos pronunciada. Desde 2013, el precio de la vivienda ha aumentado un 53%, frente al 26% de los salarios. En Castilla-La Mancha también existe una diferencia entre ambas variables, aunque inferior a la registrada en los mercados inmobiliarios más tensionados.

Consecuencias para el consumo y el empleo

El encarecimiento inmobiliario no afecta únicamente a quienes buscan comprar una casa. El encarecimiento de la vivienda frena también la actividad económica al reducir los recursos disponibles para otros gastos y elevar los costes que soportan autónomos y pequeñas empresas.

El aumento del precio de los locales comerciales y del suelo destinado a actividades productivas presiona la rentabilidad de los negocios, especialmente en las zonas con mayor dinamismo económico. El informe plantea también una estimación sobre el posible efecto de una reducción de los precios. Si la vivienda se abaratara un 30%, la economía española podría recibir un impulso adicional de entre 21.000 y 26.000 millones de euros, con capacidad para generar entre 330.000 y 411.000 empleos, según los cálculos de la organización sindical.

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