«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Será por pantalones

25 de octubre de 2026

No ha empezado la campaña y Sánchez ya ha bailado, ha admitido ser no solo el Perro sino La Pedra, ha recitado a Lorca y visitado el Guernica.  Siguiendo esta progresión, le veremos dar un mitin en una fosa de la guerra civil rodeado de drags mientras un Dj remezcla una versión discotequera de La Danza de las Chirimoyas del hermano.

Pensaríamos que a su izquierda, la campaña estaría más dirigida a lo que viene siendo el obrero. Pero entonces aparece Rufián, en un barrio popular además, con unos pantalones tan exagerados que parecía Josu Pernera. ¿Vosotros Frente Amplio? Yo oversize.

Rufián iba por la vida de skinny, skynny un poquito morcillón, tan embutido que cuando subía a la tribuna del Congreso parecía que de la tensión un botón iba a saltar para rivalizar con los tiros de Tejero, pero ahora se pone unos pantalones de samurái marcando distancias con Sánchez, que se queda los pitillos como marca personal de escualidez (porque las mentiras tienen las patas muy flacas).

Es verdad que los sans culottes se llamaban así por llevar pantalones, y que el pantalón sería conceptualmente de izquierdas, pero hombre, el pantalón de currar… claro que ahora de currar serían unos chinos y eso no pega, ni rompe, ni deconstruye nada. Así que se presenta en Nou Barris de hortera de Callao.

El aspecto de Rufián, con chaquetilla vaquera encima, era un poquito de Loco Mía, pero consiguió que al final la ropa fuera lo de menos. Consiguió darnos un alipori de arrugar la cara con otra cosa.

Se dirigía a un público colocado a su alrededor en 360º, y él dramatizaba un mitin que muy pronto delató su inspiración: las charlas motivaciones de Guardiola. El mismo estilo de orador que deambula, con gestos de coach que se lo ha tomado todo muy a pecho. Apretaba un puño, luego otro, decía que no con la cabeza, y en el clímax citó a Anguita, momento en el que la voz se le quebró. Era algo entre el Pep más intenso en un descanso del City y Vivien Leigh.

Tanto la ropa como el discurso mostraban una inarmonía, una gran falta de adecuación, que era la de Junqueras en el acto (de creador de nación a Pudemita), y una exageración, entre cómica y monstruosa (los pantalones parecían tener vida propia), que es lo que estas fuerzas de las amplias izquierdas tienen en común. Pathos y desestructura.

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