El acceso a la vivienda en España se ha convertido en una carrera cada vez más cuesta arriba para miles de familias. Mientras los precios de la vivienda no han dejado de crecer durante las últimas décadas, los salarios avanzan a un ritmo muy inferior, una brecha que ha disparado el esfuerzo necesario para comprar un piso, según recoge el último Informe Anual del Banco de España.
Los datos, analizados por VozPopuli, reflejan que adquirir una vivienda exige actualmente una media de 4,3 años de sueldo por hogar. Sin embargo, esta cifra se eleva de forma notable en determinados colectivos. Así, los hogares que viven de alquiler necesitan destinar el equivalente a 6,8 años de renta, mientras que el esfuerzo alcanza los 7,6 años entre las familias de origen extranjero y los 7,1 años en el caso de los jóvenes menores de 35 años.
El organismo advierte además de que la ubicación geográfica se ha convertido en el principal factor de desigualdad en el acceso a la propiedad. En ciudades como Madrid, Barcelona y Málaga, el esfuerzo necesario se sitúa entre los nueve y diez años de ingresos, una cifra que se dispara todavía más entre los jóvenes que permanecen en casa de sus padres mientras intentan ahorrar para dar el salto al mercado inmobiliario.
En estos casos, la compra de una vivienda requiere hasta 13,8 años de renta neta del hogar en Madrid, 12,5 años en Málaga y 12,3 años en Barcelona. En Valencia, el esfuerzo alcanza los 9,4 años; en Sevilla, los 8,8; y en Zaragoza, los 7,3 años.
El Banco de España explica que este indicador se calcula comparando el precio medio de compra con la renta neta media de un hogar formado por dos jóvenes que continúan viviendo con sus padres, por lo que incorpora los ingresos de dos personas para estimar el tiempo necesario para acceder a una vivienda.
La situación alcanza uno de sus puntos más críticos en Palma de Mallorca, donde comprar una casa exige el equivalente a 13,9 años de ingresos netos, prácticamente catorce años completos de renta familiar.
El informe también pone el foco en la evolución de las últimas cuatro décadas y media. En ese periodo, la renta disponible de los hogares españoles apenas se ha duplicado, mientras que el precio real de la vivienda se ha triplicado. Una evolución que contrasta con la registrada en países como Alemania o Italia, donde los ingresos han crecido por encima del valor de los inmuebles.
A esta dificultad para comprar se suma el encarecimiento del alquiler, que está frenando la emancipación juvenil. Según el supervisor, un hogar formado por dos jóvenes que quiera independizarse tendría que dedicar de media el 36,5% de sus ingresos al arrendamiento, porcentaje que supera el 50 % en ciudades como Madrid, Málaga, Barcelona o Valencia.