
La distancia entre lo que cobra un trabajador y lo que percibe un nuevo jubilado continúa estrechándose en España. La pensión media de las nuevas altas de jubilación alcanzó en junio los 1.666,36 euros mensuales, una cuantía que en términos anuales equivale ya al 82% del salario medio y supera ampliamente el salario mínimo interprofesional (SMI).
Los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones muestran que quienes se incorporan ahora al sistema de pensiones lo hacen con prestaciones cada vez más elevadas. En catorce pagas, una nueva pensión de jubilación supone 23.329 euros anuales, frente a los 28.411 euros del salario medio registrado en 2025 por la Encuesta Anual de Coste Laboral del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La diferencia resulta todavía más significativa frente al SMI. Con el salario mínimo situado en 1.221 euros mensuales en catorce pagas, un nuevo jubilado cobra de media 445 euros más al mes que un trabajador que percibe el mínimo legal.
Detrás de este aumento se encuentra el denominado efecto sustitución. Las generaciones que llegan ahora a la jubilación acumulan, de media, carreras laborales más largas y bases de cotización superiores a las de los pensionistas que abandonan el sistema. Como consecuencia, las nuevas prestaciones que comienzan a pagarse son sensiblemente superiores a las que dejan de abonarse, principalmente por fallecimiento.
El resultado es una presión adicional sobre la nómina de las pensiones que va más allá del propio envejecimiento de la población y del aumento del número de jubilados. Cada sustitución contribuye a elevar la prestación media y, por tanto, el gasto mensual que debe asumir la Seguridad Social.
La evolución de los últimos años refleja la magnitud del fenómeno. En 2018, la pensión media de una nueva alta de jubilación era de 1.311 euros mensuales. Ocho años después se sitúa en 1.666 euros, lo que supone un incremento cercano al 27%.
La subida también se observa con claridad en el Régimen General, donde se concentra la mayoría de los trabajadores. Las nuevas jubilaciones han pasado de una media de 1.420 euros en 2018 a 1.779 euros mensuales, a apenas 21 euros de alcanzar la barrera de los 1.800.
El crecimiento de las nuevas prestaciones añade así otro elemento al debate sobre la sostenibilidad del sistema. No sólo aumenta el número de personas que cobran una pensión: quienes entran lo hacen con derechos económicos considerablemente superiores a los de las generaciones que salen.
Las sucesivas subidas del SMI aprobadas durante los últimos años tampoco han cerrado esa brecha. Pese al fuerte incremento del salario mínimo desde 2019, la pensión media de quien se jubila ahora sigue siendo un 36% superior al SMI, mientras se aproxima cada vez más al sueldo medio de quienes permanecen trabajando.