«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El Gobierno socialista liquidó 133 toneladas antes de la crisis financiera

Las reservas de oro que Zapatero vendió por «no ser rentables» valdrían hoy 16.000 millones: un 630% más

José Luis Rodríguez Zapatero. Europa Press.

La decisión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de desprenderse de casi un tercio de las reservas españolas de oro se ha convertido, dos décadas después, en uno de los mayores errores estratégicos de la historia económica reciente, según informa Vozpópuli.

En 2007, en vísperas de la gran crisis financiera, el Banco de España vendió 133 toneladas de oro por aproximadamente 2.180 millones de euros. Al precio actual del metal, esas mismas reservas alcanzarían un valor cercano a los 16.000 millones.

La diferencia supera los 13.800 millones de euros y supone una revalorización superior al 630% respecto a lo obtenido entonces. La operación fue defendida por el vicepresidente económico Pedro Solbes, quien aseguró que el oro «ya no era una inversión rentable». El tiempo ha convertido aquella afirmación en el símbolo de una venta ejecutada en el peor momento posible.

España vendió antes del gran auge del oro

La liquidación se produjo justo antes de que la crisis financiera internacional disparara la demanda de activos refugio. Desde entonces, el oro ha encadenado una fuerte apreciación como consecuencia de la inestabilidad financiera, la inflación, las guerras, el aumento de la deuda pública y la pérdida de confianza en las principales monedas.

La onza ha llegado a superar los 4.300 dólares y alcanzó máximos próximos a los 5.600 durante los meses de mayor tensión internacional. Entre comienzos de 2024 y el estallido del conflicto con Irán en febrero de 2026, el metal precioso acumuló una subida superior al 150%.

La venta impulsada durante el mandato de Zapatero privó así a España de una reserva estratégica cuyo valor se habría multiplicado en un contexto de creciente incertidumbre económica y geopolítica.

Los bancos centrales vuelven a comprar

La decisión española contrasta con la estrategia actual de numerosos bancos centrales, que se preparan para ampliar sus reservas de oro. Según una encuesta del Consejo Mundial del Oro, el 45% de las instituciones monetarias consultadas prevé comprar metal durante el próximo año, el porcentaje más elevado desde que comenzaron a recopilarse estos datos en 2018.

El aumento de las compras responde al deseo de los países emergentes de reducir su dependencia del dólar y protegerse frente a posibles crisis financieras, sanciones y tensiones internacionales. El oro vuelve a ser considerado una garantía de soberanía económica y una reserva de valor frente a la depreciación de las monedas fiduciarias.

Portugal conserva más oro que España

Después de la venta de 2007, las reservas españolas quedaron reducidas a algo más de nueve millones de onzas, equivalentes a aproximadamente 281 toneladas. España posee actualmente menos oro que Portugal, pese a que el país vecino cuenta con una economía y una población considerablemente menores. El banco central portugués mantiene cerca de 380 toneladas, casi cien más que España.

Estados Unidos encabeza la clasificación mundial con alrededor de 8.133 toneladas, mientras Italia conserva una de las mayores reservas del planeta. El Gobierno de Giorgia Meloni ha defendido que el oro italiano constituye «patrimonio del pueblo», una iniciativa que ha provocado la oposición del Banco Central Europeo.

Un activo estratégico malvendido

La operación de 2007 fue una de las mayores ventas de oro efectuadas por España en su historia reciente, sólo comparable a las realizadas durante la Guerra Civil. Solbes justificó entonces la liquidación por la escasa rentabilidad del metal y por la posibilidad de invertir los ingresos en otros activos.

Dos décadas después, los datos muestran que España vendió una parte esencial de su patrimonio cuando el oro estaba a punto de iniciar uno de los mayores ciclos alcistas de su historia.

Mientras otros países llenan ahora sus depósitos para protegerse ante nuevas crisis, España afronta las consecuencias de una decisión que debilitó sus reservas y destruyó miles de millones de euros de valor potencial.

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