«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los jóvenes apenas protagonizan dos de cada diez compraventas

Los españoles ya tienen que esperar hasta los 47 años para comprar una vivienda: los menores de 35 años adquieren menos del 25% de los inmuebles

Imagen de archivo de un bloque de viviendas en Sevilla. Europa Press.

La posibilidad de comprar una vivienda se ha convertido en un horizonte cada vez más lejano para millones de españoles. La edad media a la que los ciudadanos consiguen adquirir una casa se sitúa ya en los 46,8 años, casi a las puertas de los 50, según informa ABC.

El dato, recogido por el Banco de España en su Informe Anual, refleja hasta qué punto la crisis habitacional ha alterado el ciclo vital de varias generaciones.

Comprar una vivienda, formar un hogar estable o abandonar definitivamente la dependencia familiar ya no son decisiones vinculadas a los primeros años de la vida laboral. Para una parte creciente de la población, sólo resultan posibles después de décadas de trabajo.

Desde 2007, la edad media de acceso a la propiedad se ha retrasado 5,7 años. Antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, los españoles compraban su vivienda alrededor de los 41 años. En 2025 tuvieron que esperar, de media, hasta casi los 47.

Los jóvenes, expulsados del mercado de la vivienda

El deterioro resulta todavía más evidente al observar quiénes están comprando las viviendas disponibles. En 2025, únicamente el 22,4% de las operaciones correspondió a personas de entre 18 y 35 años. Cerca de ocho de cada diez casas fueron adquiridas por compradores mayores de esa edad.

Hace apenas 15 años, los jóvenes protagonizaban aproximadamente la mitad de las compraventas. Ahora su participación se ha reducido a poco más de dos de cada diez. El envejecimiento de la población explica una parte de esta transformación, pero no toda.

El propio Banco de España reconoce que la caída de las compras realizadas por menores de 35 años es superior a la reducción de su peso demográfico. Es decir, no hay simplemente menos jóvenes: quienes existen tienen muchas más dificultades para comprar.

Sin ahorros para pagar la entrada

Uno de los principales obstáculos es la cantidad de dinero que debe acumularse antes de solicitar una hipoteca. Los bancos suelen financiar como máximo alrededor del 80% del valor del inmueble, lo que obliga al comprador a disponer del dinero necesario para afrontar la entrada, los impuestos y los restantes gastos de la operación.

En muchos casos, el ahorro mínimo necesario ronda ya los 48.000 euros, una cantidad inalcanzable para jóvenes que pagan alquileres elevados y reciben salarios que apenas permiten cubrir los gastos mensuales.

La situación genera un círculo difícil de romper: quienes destinan buena parte de sus ingresos al alquiler no pueden ahorrar para comprar, y quienes no pueden comprar permanecen indefinidamente sometidos a las subidas del alquiler.

Emanciparse después de los 30

La edad de emancipación en España supera los 30 años, una de las cifras más elevadas de Europa. La precariedad laboral, la temporalidad, los salarios insuficientes y el encarecimiento de la vivienda obligan a muchos jóvenes a continuar viviendo con sus padres o a compartir piso durante años.

Incluso quienes consiguen estabilidad profesional encuentran dificultades para reunir la entrada exigida o superar los filtros de riesgo de las entidades financieras. La consecuencia es una profunda reconfiguración de los proyectos personales: se retrasa la convivencia en pareja, la formación de familias y el nacimiento de hijos.

La emergencia habitacional se convierte así en un problema económico, demográfico y social, cuyas consecuencias afectan al futuro del país.

Hipotecas para parejas y perfiles solventes

La mayoría de las hipotecas se formaliza ya en pareja, porque un único salario suele resultar insuficiente para asumir la deuda y superar las condiciones bancarias. Las entidades exigen empleos estables, ingresos suficientes, capacidad de ahorro y, en ocasiones, garantías o avales adicionales.

Este endurecimiento excluye a una parte considerable de los trabajadores jóvenes, incluso cuando llevan años incorporados al mercado laboral. El acceso a la vivienda queda reservado cada vez más a quienes cuentan con dos nóminas, ayuda familiar, patrimonio previo o empleos especialmente bien remunerados.

Una generación sin patrimonio ni vivienda

El retraso en la compra de una vivienda tiene efectos que se prolongarán durante décadas. Quien adquiere su primera casa cerca de los 47 años dispone de menos tiempo para pagar la hipoteca antes de la jubilación, acumula menos patrimonio y afronta una mayor incertidumbre financiera durante la vejez.

El problema ya no consiste sólo en que los jóvenes tarden más en independizarse. España está creando generaciones enteras que podrían llegar a la madurez sin vivienda propia, sin ahorro suficiente y después de haber destinado durante décadas buena parte de sus ingresos al alquiler.

El dato del Banco de España resume el fracaso: el principal proyecto económico de muchas familias, que antes comenzaba alrededor de los 30 o 40 años, queda aplazado hasta una edad históricamente asociada a la preparación de la jubilación.

TEMAS |
Fondo newsletter