
El supuesto récord de afiliación a la Seguridad Social en España que anunció Pedro Sánchez de manera ostentosa con la camiseta de la selección española de fútbol y que ha alcanzado los 22 millones de inscritos en vísperas de la Semana Santa esconde matices que varían mucho su interpretación.
Y es que la diferencia entre el número de afiliados y el de cotizantes efectivos revela la existencia de más de un millón de trabajadores que mantienen múltiples relaciones laborales de forma simultánea a lo largo del año, lo que comúnmente se denomina ‘pluriempleo’.
Según los últimos datos disponibles del Régimen General que recoge este domingo ABC, se registraron 18.219.536 afiliaciones frente a 17.396.783 cotizantes únicos. Esta divergencia implica la existencia de más de 822.000 registros duplicados, lo que evidencia la extensión del pluriempleo como fenómeno persistente dentro del sistema laboral español.
El análisis histórico de las bases de datos de la Seguridad Social confirma que esta brecha se mantiene de forma sostenida, con una media cercana al millón de trabajadores con más de una ocupación en algún momento del año. Esta diferencia fluctúa en función de factores estacionales, reduciéndose en meses como septiembre tras el final de la campaña estival, y ampliándose en periodos de mayor actividad económica, cuando aumentan las oportunidades de empleo adicional.
La difusión reciente de los datos de empleo por parte del Gobierno ha subrayado el hito de los 22 millones de afiliados en términos desestacionalizados; no obstante, la coexistencia de múltiples empleos en una parte significativa de la población introduce una lectura más compleja sobre la calidad del empleo generado y su impacto en los ingresos reales de los hogares.
Diversos análisis apuntan a que el pluriempleo responde a causas heterogéneas. Según Valentín Bote, esta situación puede derivarse tanto de una elección voluntaria vinculada a intereses profesionales como de una necesidad económica. Mientras que el pluriempleo vocacional presenta una estabilidad relativa, el asociado a motivos económicos muestra una mayor volatilidad y ha experimentado un incremento significativo. De acuerdo con la Encuesta de Población Activa, este tipo de pluriempleo creció un 9% en 2025, lo que se interpreta como un indicio de presión económica sobre los trabajadores.
Este contexto se ve reforzado por la evolución de los indicadores macroeconómicos. María Jesús Fernández señala que, pese al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en torno al 10% entre 2019 y 2025, el PIB per cápita solo ha aumentado aproximadamente un 5% en el mismo periodo. Esta divergencia pone de manifiesto un modelo de crecimiento basado en la incorporación de más trabajadores, pero con una contribución limitada de la productividad, lo que incide en una menor mejora del bienestar individual.
A esta situación se suma la realidad de los trabajadores autónomos. Según estimaciones de la Asociación de Trabajadores Autónomos, más de 270.000 profesionales se encuentran en situación de pluriactividad, combinando su actividad por cuenta propia con otros empleos. Esta cifra supone un incremento del 46,9% desde 2020, lo que refleja una tendencia creciente hacia la diversificación de fuentes de ingresos como estrategia de estabilidad económica.