«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
más de un millón de parados están fuera de las estadísticas

El Gobierno de Sánchez infla el empleo con cifras desestacionalizadas y oculta casi cuatro millones de parados

Captura del vídeo publicado por Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lanzado un mensaje triunfalista sobre el mercado laboral antes incluso de que se conocieran los datos oficiales completos de empleo de marzo. En un vídeo difundido en redes sociales, el jefe del Ejecutivo ha asegurado que España ha alcanzado «por primera vez los 22 millones de afiliados«, un dato que no se corresponde con la afiliación media real y que vuelve a abrir el debate sobre el maquillaje estadístico del paro.

El vídeo, en el que Sánchez aparece con una camiseta de la selección española, celebra lo que define como un «equipo que está haciendo historia». Sin embargo, la cifra oficial de afiliación media en marzo se sitúa en 21,88 millones de cotizantes. Sólo mediante el cálculo desestacionalizado —que elimina efectos de calendario como la Semana Santa— se supera el umbral de los 22 millones.

Más contratos, menos estabilidad

El crecimiento del empleo se sostiene sobre una fuerte rotación. En el último año se generaron algo más de 500.000 afiliaciones, pero para ello se firmaron más de 15,7 millones de contratos. Esto implica una media de unos 30 contratos por cada nuevo afiliado, lo que refleja un mercado laboral marcado por la inestabilidad.

Este dato apunta a una precariedad estructural: cada trabajador necesita firmar varios contratos al mes para mantenerse en el sistema. Lejos de consolidarse, el empleo muestra signos de fragmentación y baja calidad.

El deterioro también se refleja en las prestaciones. En febrero de 2026, 670.740 personas solicitaron el paro, un 7,5% más que en el mismo mes del año anterior. El incremento de solicitudes contradice el relato oficial de fortaleza del mercado laboral.

El Gobierno reconoce en torno a 2,5 millones de parados. Sin embargo, esa cifra excluye a cerca de 850.000 trabajadores fijos discontinuos en inactividad, así como a casi medio millón de personas en formación o con disponibilidad limitada para trabajar.

Si se incorporan estos colectivos, el número de desempleados se aproxima a los 3,9 millones, según estimaciones sindicales. Este desfase evidencia el impacto de los cambios metodológicos introducidos en los últimos años para rebajar artificialmente las cifras oficiales.

Otro indicador relevante es el aumento de trabajadores ocupados que buscan activamente otro empleo. En marzo, más de 1,2 millones de personas en activo estaban inscritas como demandantes de empleo.

Este fenómeno refleja una pérdida de poder adquisitivo y la incapacidad de muchos empleos para cubrir el coste de vida. La inflación acumulada en los últimos años sigue presionando a los hogares y deteriora la calidad real del empleo.

El deterioro alcanza también al trabajo por cuenta propia. Tras alcanzar máximos en 2025, la afiliación de autónomos ha comenzado a caer por primera vez desde 2020. Los ingresos de la Seguridad Social por este concepto han descendido un 0,58%, lo que apunta a una pérdida de tejido productivo.

El Ejecutivo insiste en proyectar una imagen de éxito basada en cifras desestacionalizadas y mensajes optimistas. Sin embargo, los datos en bruto reflejan un mercado laboral con alta rotación, precariedad y un volumen de paro significativamente superior al reconocido oficialmente.

La brecha entre el relato político y la situación real del empleo vuelve a situarse en el centro del debate económico.

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