«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
ha aumentado un 522% desde 2024

Sánchez convierte a España en puerta de entrada para el capital chino mientras cae la inversión internacional

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la República China, Xi Jinping. Europa Press

La inversión procedente de China en España se disparó durante el primer semestre de 2025, según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio del Ministerio de Economía. En ese periodo, el gigante asiático destinó 467,3 millones de euros al país, una cifra que representa alrededor del 5,5% del total de la inversión extranjera registrada entre enero y junio, que alcanzó los 8.476 millones de euros.

Según informa The Objective, el crecimiento resulta especialmente llamativo si se compara con el mismo periodo de 2024: la inversión china aumentó un 522%, lo que equivale a multiplicarse por más de seis veces. Pese a ello, la cifra sigue lejos del récord alcanzado en 2017, cuando la inversión procedente de China sumó 3.081 millones de euros.

El contexto general contrasta con el auge del capital chino. En los primeros seis meses del año, la inversión extranjera total en España se redujo drásticamente, lo que hace aún más visible la irrupción del dinero procedente de Pekín. Los sectores que atrajeron más capital fueron los servicios de información, las actividades inmobiliarias, la industria alimentaria y el suministro de energía. Dentro de este panorama de caída generalizada, China ha sido la excepción.

Entre las operaciones más relevantes figura el acuerdo firmado por el grupo chino Chery Automobile con la española Ebro-EV Motors para reactivar la antigua planta de Nissan Motor Ibérica en la Zona Franca de Barcelona. El proyecto contempla una inversión de unos 400 millones de euros y la producción de hasta 150.000 vehículos eléctricos al año a partir de 2029. Este movimiento industrial refleja el interés estratégico de las empresas chinas por consolidarse en España como base de operaciones dentro del mercado europeo.

Las relaciones comerciales entre Madrid y Pekín también atraviesan un momento de fortalecimiento. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mantenido varios encuentros con el presidente chino, Xi Jinping, en los que ha subrayado que España considera a China un socio dentro de la Unión Europea. Esta cercanía contrasta con la postura más distante que mantienen otros Estados miembros, lo que algunos analistas interpretan como un intento de Pekín de reforzar su presencia en un país que proyecta una imagen de aliado. Una estrategia que no pasa desapercibida para Washington.

La última revisión de la estrategia de comercio exterior del Gobierno español menciona a China el doble de veces que la edición anterior y, por primera vez, con mayor frecuencia que a Estados Unidos. Paralelamente, las importaciones españolas de productos chinos se han duplicado en los últimos cinco años. Sólo en el primer semestre de 2025, las compras a China aumentaron un 16%, mientras que las exportaciones españolas hacia ese país crecieron un 14%.

El auge de la inversión china en España, en un contexto de retracción general del capital extranjero, revela dos dinámicas: por un lado, la estrategia de Pekín de diversificar sus destinos y afianzar su presencia industrial en Europa; por otro, la percepción del mercado español como puerta de entrada favorable al continente. Esta relación, cada vez más estrecha, genera inquietud en Estados Unidos, que observa con recelo la expansión económica de China en Europa.

Aun así, los 467 millones invertidos este año siguen muy lejos de los más de 3.000 millones alcanzados en 2017. España se encuentra en una etapa de recuperación del interés chino, pero aún desde niveles modestos. El futuro dependerá de la consolidación de proyectos industriales de gran escala —como los relacionados con el automóvil, la energía o las infraestructuras tecnológicas— y de si la relación bilateral avanza bajo un marco de reciprocidad y seguridad jurídica que garantice confianza mutua.

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