
Más de uno de cada cuatro vuelos operados en España entre junio y agosto sufrió algún retraso o cancelación, según los datos publicados por la plataforma AirHelp. En concreto, el 26,6% de los vuelos registró algún tipo de incidencia durante la temporada estival, un periodo en el que más de 49,2 millones de pasajeros despegaron desde aeropuertos españoles.
España fue además el país europeo con mayor tráfico aéreo durante el verano, por delante de Reino Unido, con 45 millones de pasajeros, e Italia, con más de 39 millones. El volumen de viajeros aumentó en 5,7 millones respecto al verano anterior, pero el fuerte crecimiento del tráfico vino acompañado de un elevado número de interrupciones.
AirHelp calcula que alrededor de 561.000 pasajeros que despegaron desde aeropuertos españoles podrían tener derecho a reclamar una indemnización económica de acuerdo con la normativa europea de protección al viajero. Las incidencias registradas en España representaron el 5,7% del total mundial de pasajeros con derecho a reclamación, que ascendió a unos 9,7 millones.
El impacto de los retrasos y cancelaciones no se limitó a las compensaciones previstas por la legislación europea. El estudio estima que los viajeros en España asumieron un coste adicional de 502,3 millones de euros como consecuencia de vuelos afectados.
La cifra incluye gastos extraordinarios de aproximadamente 340 euros por pasajero derivados de retrasos superiores a dos horas o cancelaciones notificadas con suficiente antelación como para no generar automáticamente derecho a indemnización. Entre esos desembolsos se encuentran noches adicionales de hotel, transporte alternativo, reservas perdidas y otros gastos imprevistos.
La presión turística afectó especialmente a algunas de las principales terminales vacacionales. Entre los aeropuertos con más de 400 vuelos mensuales, Palma de Mallorca cerró el verano con el peor índice de puntualidad del país, apenas un 60,5%.
Le siguieron Reus, con un 65,7%, e Ibiza, con un 65,8%. En sentido contrario, El Hierro fue el aeropuerto más puntual de España, con un 87,5% de sus vuelos operados dentro de los horarios previstos. Asturias obtuvo un 86,6% y Santiago de Compostela alcanzó el 82,9%.
Los dos principales aeropuertos del país registraron resultados intermedios. Madrid-Barajas alcanzó una puntualidad del 75,3%, mientras que Barcelona-El Prat se quedó en el 70%. Los datos reflejan así un verano de récord para el tráfico aéreo español, pero también una temporada marcada por millones de pasajeros afectados por retrasos, cancelaciones y costes adicionales.
Con España consolidada como el principal mercado aéreo de Europa durante los meses estivales, las cifras vuelven a poner el foco en la capacidad de aeropuertos y compañías para absorber el creciente volumen de pasajeros sin deteriorar la calidad del servicio.