«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
28 de marzo de 2022

El mejor plan de choque es una dimisión

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Europa Press

El Gobierno de Pedro Sánchez lo ha llamado «Plan Nacional de Choque para para paliar los efectos económicos de la guerra en Ucrania» porque «Plan Nacional de Choque para ocultar la ineptitud del Gobierno» sería decir la verdad, Y eso, no. Sería la primera vez. Demasiado difícil, más bien imposible, para los autores de «sólo habrá uno o dos casos de covid», «la inflación no es un problema porque deriva del crecimiento», «la economía se recuperará antes de final de 2021», «no dejaremos a nadie atrás», «Marruecos se ha comprometido a renunciar a reclamar Ceuta, Melilla y las Canarias» y otros cientos de mentiras más que darían para una tesis doctoral (!), lo que es un registro estratosférico para el peor Gobierno no en 80 años, sino en 8.000 que hubiera.

Este que se nos anuncia como «Plan Nacional de Choque», pretende bajar —no de inmediato, sino dentro de un mes como mínimo— de manera temporal determinados precios del sector energético usando para ellos el dinero de nuestros impuestos, sin rebajar impuesto alguno y ampliar los vencimientos de los créditos ICO para esquivar la inevitable oleada de impagos de empresas que hace un año estaban con el agua al cuello y que en los próximos meses flotarán boca abajo en la superficie. En román paladino, para que se entienda mejor: el Plan de Choque del Gobierno es más deuda, gasto con cargo a déficit y alargar la agonía de España con subvenciones y bonificaciones que se mostrarán irrisorias ante la escalada del IPC hasta los dos dígitos.

Todo lo anterior, por no hablar de que el Plan de Choque que anticipa el Consejo de Ministros tiene unos plazos legales que dilatarán su entrada en vigor por mucho patriotismo (el que no se exige él a sí mismo cuando pacta con golpiustas catalanes o proetarras) que suplique Sánchez en el Parlamento. La situación dentro de uno o dos meses días será peor que la de ahora. La frustración de los pescadores, transportistas, ganaderos… irá de la mano de la inflación. El malestar de los consumidores y de los pagafacturas será descomunal. No apuesten por lo contrario.

Queremos apelar al patriotismo que nos exige Sánchez y pedir al presidente del Gobierno que por amor a España reconozca su incompetencia antes de que la situación se agrave más, que lo hará. Un simple mensaje, en la televisión que pagamos todos con cargo a déficit, para decir a los españoles que el socialismo es incapaz de tomar la decisiones valientes —bajada general de impuestos, política fiscal restrictiva, eliminación de gasto político, adelgazamiento de la Administración, auditoría general del estado autonómico, reducción de Ministerios, liquidación de cargos de confianza y asesores a dedo, giro de 180 grados hacia un plan de recuperación de la soberanía energética— debería bastar. Todo eso, claro, previo a su inmediata renuncia y a la convocatoria de elecciones generales.

Si así lo hiciera, en 47 días mal contados a partir de mañana, podríamos tener un nuevo Gobierno electo. Si no lo hace, no sabemos qué nación nos quedará dentro de 47 días. Sin duda, una peor, pero está por ver si mucho peor o sólo catastrófica.

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