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Madre Patria e identidad

EDITORIAL
El presidente de Perú, Pedro Castillo. Reuters

Cualquiera que levante unos cuantos años conoce algún paniaguado que ha convertido en fe irracional la leyenda negra del descubrimiento y la conquista española de América. El relato deformado hasta la falsificación de los hechos y hazañas que los españoles de uno y otro lado del Océano protagonizaron durante siglos, es hoy el motor esencial de un movimiento indigenista capturado por el Foro de Sao Paulo y el castrochavismo.

El problema esencial es que los paniaguados y los indigentes intelectuales son los que ahora detentan el poder, en buena parte por el fracaso de las elites gobernantes que, como dice el director de la Fundación Disenso, Jorge Martín Frías, en la entrevista que hoy publicamos en La Gaceta de la Iberosfera, contemporizaron con las ideas de la izquierda y allanaron el camino a la ruina, es decir, al comunismo hispanófobo.

Nada como el discurso de posesión del nuevo presidente peruano, Pedro Castillo Terrones, para ejemplificar hasta qué punto se consiente la falsificación de la Historia y el insulto a tantos españoles, de aquí y de allí, que hicieron de Perú, y de toda América, una parte esencial de la obra magna de la Hispanidad. Que Castillo se atreva a despreciar y atacar esa obra delante del Rey de España no es lo esencial, sino que retrata la impudicia en la que se mueve la izquierda cuando se trata de manipular la Historia.

El revisionismo histórico para acomodarlo a una ideología es un punto fundamental en el manual de conquista del poder del Foro de Sao Paulo y de sus terminales sociales y mediáticas. Nada objetaríamos, porque creemos en la libertad de pensamiento, hasta del pensamiento más superficial y absurdo, si no fuera porque los gobiernos socialcomunistas, y España es prueba de ello, conscientes de la debilidad de su pensamiento, legislan para hacer obligatoria tanto la desmemoria histórica como el insulto a la Madre Patria.

Insultar a una madre jamás puede salir gratis. Si de desagradecidos es insultar a una madre, de malnacidos es no defenderla. Pero no con un amor ciego, sino con rigor histórico, honradez intelectual y sin presentismos absurdos. Con sus contadas zonas grises, la obra imperial, que no imperialista, de España en América es parte esencial de la identidad del Perú y esperamos de nuestros hermanos peruanos que no consientan que ningún indigente intelectual comunista con sombrero chotuno y siervo de una agenda totalitaria se la arranque.

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