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Jorge Martín Frías: ‘Los gobiernos que han contemporizado con las ideas de la izquierda han llevado a sus países a la ruina’

ENTREVISTA AL DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN DISENSO

-‘El movimiento europeo que reivindica una Unión Europea distinta debe ser no sólo escuchado sino apoyado’
-‘Siempre que haya personas valientes dispuestas a plantar cara, habrá esperanza’
-‘No siento ningún tipo de temor por el futuro de VOX y de la Fundación Disenso. Creo que estamos en el lado correcto de la Historia’
-‘La Fundación Disenso trasciende a todo tipo de etiquetas ideológicas; no tenemos un pensamiento establecido’
-‘Las últimas citas electorales han demostrado que VOX va más allá de ese espacio ideológico político que podría comprender el centro y la derecha’

La Gaceta de la Iberosfera entrevista al director de la Fundación Disenso, Jorge Martín Frías, a poco de cumplir el primer año de vida del centro de pensamiento de VOX.

—¿Por qué le hacía falta a VOX, un partido que se jacta de tener principios claros y reconocibles, un centro de pensamiento?

—Esa es una pregunta que tendría que hacer a un líder de VOX más que al director de la Fundación. En cualquier caso, el hecho de tener unos principios no es incompatible con tener un centro de pensamiento porque los principios son rectores, pero el partido tiene que saber qué está sucediendo en el mundo, qué ideas tienen lugar y profundizar en ellas para estar preparado y dar una respuesta correcta frente a las amenazas. 

—Para muchos ha sido sorprendente que con la gravísima situación española, la Fundación Disenso se haya volcado en Iberoamérica. ¿Por qué Iberoamérica?

—Honestamente, no es tan sorprendente. España se está iberoamericanizando. Se está yendo hacia un modelo bolivariano, y eso el algo que vemos, por ejemplo, con la Ley de Seguridad Nacional. Por eso había que poner en el foco en Iberoamérica, aparte de por el legado común que compartimos con nuestros hermanos y porque formamos parte de esa comunidad de naciones. Lo que está ocurriendo allí está llegando a España y está intentando introducirse en la Unión Europea y en otros países.

—La gran apuesta de la Fundación, aplazada por la pandemia, es la organización del Foro de Madrid, una conferencia internacional de acción política iberoamericana que reúna en España a los líderes de la Iberosfera y que sirva de reacción ante la hegemonía en la región del socialcomunismo del Foro de Sao Paulo. ¿Para cuándo podemos esperar que suceda y qué respuesta recibe la Fundación ante esa idea? 

—He de matizar que es una de las grandes apuestas. No es sólo la gran apuesta. Y me vas a permitir que no dé fechas, porque como dice el presidente de esta casa, las estrategias se aplican pero no se cuentan. Cuando tengamos la fecha la comunicaremos y, obviamente, La Gaceta será la primera en saberlo.

— ¿Y la respuesta que está recibiendo…?

—Más que satisfactoria y ha superado todas las expectativas. Me atrevo a afirmar que será un éxito cuando se celebre la primera edición del Foro de Madrid.

—La Carta de Madrid en defensa de la libertad y contra el avance del comunismo en la Iberosfera es un éxito incontestable. Desde Washington a Tierra de Fuego, lo mejor del mundo académico, político e incluso periodístico ha firmado la Carta de Madrid. Y, sin embargo, el avance del comunismo es demoledor, casi como un desfile alemán por París.¿Qué esfuerzo representa para la Fundación dar una batalla que nadie ha dado desde 1989?

—Creo que es un poco presuntuoso afirmar que desde 1989 nadie la ha dado. Ha habido personas que la han dado, honestamente creo que con enfoques equivocados porque no han sabido medir hasta qué punto es peligroso el enemigo y los instrumentos de los que dispone. Es una tarea ardua. Partimos con una clara desventaja porque en esas naciones en las que ha triunfado el Socialismo del Siglo XXI, vamos, el comunismo, vienen patrocinadas por el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla que están amparados bajo el régimen cubano y cuentan con un apoyo financiero que ya me gustaría que tuviera esta Fundación. Vamos, lo que me gustaría es el apoyo financiero, no el de los donantes narcoterroristas que financian esas organizaciones.

—Hablando de esfuerzos. Luis María Anson, maestro de periodistas, tiene mil veces dicho que ‘internacional no vende periódicos’, y sin embargo Disenso ha creado su propio medio, panamericano, sin olvidar Europa, como es La Gaceta de la Iberosfera. ¿Tan mal está el panorama mediático que han tenido que crear su propio medio en vez de trata de influir en los ya establecidos?

—Creo honradamente que el panorama mediático es corresponsable de muchos de los males que nos aquejan y hay un distanciamiento entre la opinión publicada y la opinión pública. Nosotros temíamos que responder y demostrar nuestra apuesta por Iberoamérica y por todas esas corrientes que resisten ante la opinión dominante que marca el futuro de las naciones. Teníamos que tener un medio que permitiera dar visibilidad a esas corrientes alternativas que en muchos casos proclaman y exigen la defensa de la libertad y la democracia en sus naciones. 

—Otro empeño de la Fundación Disenso, quizá algo menos conocido, es la puerta en marcha de un programa de búsqueda y formación de jóvenes líderes en Iberoamérica…

—Hay jóvenes muy capaces con muchas ganas que han identificado muy bien los enemigos a los que se enfrentan y tienen delante. Jóvenes que han entendido los instrumentos necesarios para hacerles frente. Disenso lo que quiere es poder ayudarlos, acompañarlos en su formación y así disponer de jóvenes líderes dispuestos a dar esa batalla.

—En el último año hemos tenido pocas alegrías en la Iberosfera. La victoria de Guillermo Lasso en Ecuador, quizá la única. Al mismo tiempo, Chile avanza hacia una constitución izquierdista, ha vuelto el socialismo a Bolivia, Perú está fraccionada y a punto de caer en el comunismo. Biden, después de una victoria cuestionable, parece empeñado en políticas identitarias que sabemos que sólo generan división y subsidios… ¿Qué esperanza ve para el futuro de América?

—La esperanza la veo en todas esas personas que resisten, que no agachan la cabeza y que no dan un paso atrás frente a esa deriva totalitaria. Y que si dan un paso atrás es para coger más fuerza para ir hacia adelante. Obvio que el escenario es negativo y muy complicado, pero siempre que haya personas valientes dispuestas a plantar cara, habrá esperanza.

—En este primer curso de vida, Disenso ha sido muy crítica con el papel que han jugado gobiernos que se decían o se dicen de derechas en Iberoamérica pero que se limitaron o se limitan a contemporizar con el llamado Socialismo del Siglo XXI, el viejo comunismo hoy identitario y populista. ¿Esa crítica es conveniente?

—La verdad nunca es un inconveniente. Nuestro deber siempre es advertir de lo que sucede para poder estar preparados. En las últimas décadas, muchos de esos gobiernos que han contemporizado con las ideas de la izquierda más radical han llevado a sus países a la ruina, cuando no han dejado preparado el camino para que los comunistas alcancen el poder.

—En la cuestión Europea, hemos visto un crecimiento exponencial de fuerzas contestatarias ante el poder del consenso socialdemócrata. ¿Hacia dónde se han dirigido los esfuerzos de la Fundación Disenso durante este curso? ¿Hasta qué punto es posible una unidad de acción y de pensamiento con esas fuerzas? 

—En este casi año, porque todavía no tenemos ni un año como tal, lo que hemos hecho ha sido ir trabajando con distintos socios en Hungría, en Italia… La Fundación a través de su blog ha dado espacio a intelectuales cercanos a esas órbitas. En el próximo curso vamos a profundizar todavía más porque ese movimiento europeo que reivindica una Unión Europea distinta debe ser no sólo escuchado sino apoyado.

—Hasta los más críticos, o quizá por eso, reconocen que VOX ha conseguido que se generen debates que jamás se habían producido en España en torno a la identidad, la soberanía, el estado autonómico, el recorte del gasto político… ¿Qué ha aportado la Fundación Disenso a esos debates?

—No me corresponde a mí decir qué hemos aportado al debate. Sí que hemos elaborado distintos informes, nota,  papeles y seminarios que han generado debates… pero no me corresponde a mí decir cuáles han sido.

—Usted, que tiene como libro de cabecera ‘La actitud conservadora’ de Michael Oakeshoot, no tuvo dudas a la hora de darle la subdirección de la Fundación Disenso a un liberal pata negra como Eduardo Fernández Luiña. ¿Disenso es conservadurismo y liberalismo y ahí hay que detenerse o caben otras ideas en la formación del pensamiento de un partido como VOX?

—Disenso trasciende a todo tipo de etiquetas ideológicas. De hecho, el señor Fernández Luiña no fue fichado tanto por sus orígenes liberales, como por su trayectoria, su capacidad, sus conocimientos… tanto en el ámbito académico como en especial en el ámbito iberoamericano. La Fundación lo que acoge y lo que aspira, bueno, aspira, no, porque ya lo hace, es a recoger todas las corrientes de pensamiento político.

—Durante los últimos meses se han aprobado o anunciado leyes ideológicas en España que reprimen, precisamente, el disenso —es decir, la libertad de pensamiento— en cuestiones sexuales, identitarias e históricas. Ya hemos visto cómo se las gasta el consenso como por ejemplo en los casos de Hungría y Polonia. ¿Siente algún tipo de temor por el futuro de VOX y de la Fundación Disenso?

—No. No tengo ningún tipo de temor. Creo que estamos en el lado correcto de la Historia.

—No pocas veces, los centros de pensamiento político de los partidos han chocado con la acción política de esos mismos partidos. ¿Hasta qué punto es inevitable esa fricción?

—Yo no diría una fricción. Lo que yo diría que hay es una conversación entre una formación política y su think tank. Esa formación política decide lo que estima qué es mejor para desarrollar su acción política, pero no hay fricción. No hay que olvidar que el presidente de esta casa es el presidente del partido.

Dicen que el pensamiento, como el fuego, si no se comunica, se apaga. ¿Cómo ha logrado la Fundación romper el cerco mediático y dar a conocer su pensamiento este primer curso?

Uno de los modos que lo hemos logrado es poniendo el foco en Iberoamérica y en los Estados Unidos. Así hemos trascendido cordones sanitarios que sufrimos sobre todo en España. Cada vez vamos a romper más cordones sanitarios, le pese a quien le pese.

—Dos frases para la eternidad. La primera, de Ronald Reagan: «No estoy preocupado por el déficit. Es lo suficientemente grande para cuidarse solo” y la segunda de Bill Clinton: «¡Es la economía, estúpidos!». ¿Con cuál se siente más identificado?

—Con Reagan, sin ninguna duda.

—Hace cinco años, la idea era que VOX fuera un movimiento con la suficiente fuerza para influir en la acción política del centro y la derecha. ¿Se le ha quedado ya pequeña esa idea a la Fundación Disenso?

—No es a la Fundación Disenso a quien se le tiene que quedar pequeña o grande, sino a la formación política para la que está al servicio. Mi opinión es que las últimas citas electorales han demostrado que VOX va más allá incluso de ese espacio ideológico político que podría comprender el centro y la derecha. Abarca mucho más y va mucho más allá.

—La Fundación Disenso ha abierto tantos frentes en la llamada batalla cultural que no sé si atreverme a preguntar qué otras iniciativas se plantea para el curso que viene.

—Aparte de que no llevamos ni un año de vida y por eso uno de los objetivos es consolidar todo el trabajo que se está haciendo y formalizar todas las relaciones que estamos haciendo con nuestros socios fuera de España. Y luego asentar lo que es ya el Foro de Madrid. Todo unido a otra serie de acciones que como he comentado antes se comunicarán en su debido momento.

—Se ha comprobado que VOX reúne buena parte sobre todo del voto joven. A pesar de que dicen que estamos ante la generación más preparada, ¿qué libro no debería faltar en la mesilla de noche de un joven que quiera acercarse al pensamiento de la Fundación Disenso?

…No hay un pensamiento establecido de la Fundación Disenso. Como he dicho antes, recogemos muchas corrientes ideológicas. Lo que debería hacer es leer todo lo que se va publicando en la Fundación Disenso y luego, bueno, uno de los libros que últimamente yo siempre recomiendo leer es La rebelión de las elites y la traición a la democracia de Christopher Lasch. Ese sería un buen libro para empezar.

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