'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
EDITORIAL |
17 de marzo de 2022

Realidad contra ficción política

La realidad es eso que ocurre fuera del Palacio de La Moncloa y de las sedes de los sindicatos. La realidad es eso que pasa en el interior de las casas de la mayoría de los españoles que bajan la calefacción a mínimos de resfriado seguro; pero no para hacerle la vida más difícil a Vladimir Putin, sino porque temen el bofetón, otro más, de las facturas de luz y gas. La realidad es la que cualquiera que vaya a la compra ve en los anaqueles de las tiendas, en las etiquetas de los productos y en los mostradores cada vez más vacíos de los alimentos frescos. Sobre todo, la realidad es lo que ven en la caja a la hora de pagar. La realidad es que querríamos comer pescado, pero no hay y cuando hay, sólo nos da para cenar pasta. La realidad es lo que ocurre en las gasolineras cuando los españoles van a repostar y alimentan con su esfuerzo al leviatán fiscal estatal que exige cada vez más para pagar mamandurrias y cacahuetes en el Falcon. La realidad es lo que pasa cuando un transportista se sube a la cabina de su camión y ve que él, que es la sangre de las arterias de un país, sólo encuentra obstáculos y coágulos en forma de peajes, impuestos, controles, precios insostenibles de los combustibles y subidas de cotizaciones. Y encima, si protesta, si para porque no puede más, se le etiqueta como deplorable fascista.

Jamás la realidad —lo visible, lo padecible— se disoció tanto del discurso de la incompetente clase política que desgobierna España y de sus cómplices

Para acabar, aunque no para terminar, la realidad es la que ve el patrón de un pesquero que amarra el buque porque no sale a cuenta faenar o el industrial que cierra su empresa porque los precios industriales de la energía —más de un cien por cien de subida de enero de 2021 a enero de 2022 antes de Putin— hacen inviable el trabajo de toda una vida.

Jamás la realidad —lo visible, lo padecible— se disoció tanto del discurso de la incompetente clase política que gobierna España y de sus cómplices: activistas que se disfrazan de periodistas subvencionados, sindicatos de poca o ninguna clase y buena parte de la patronal.

Que el Gobierno llame «ultraderechistas» a los transportistas, que los sindicatos de la izquierda corrupta anuncien movilizaciones para que el Gobierno NO baje impuestos, que los medios de comunicación —como Antena3 ayer— se olviden de que hay concentraciones convocadas por VOX y el sindicato Solidaridad este sábado frente a los ayuntamientos de toda España, que los patronos sin empresas se nieguen a dar la batalla por la recuperación económica, que es lo mismo que dar la batalla contra este Gobierno de la miseria, son evidencias de esta disociación entre realidad y ficción política.

Todos los que estén en la realidad diaria y la padezcan, están convocados a protestar este sábado, 19 de marzo, a las 12 de la mañana. Los que vivan felices y apesebrados con el dinero de nuestros impuestos en este delirio y en el terrorismo desinformativo que padecemos, ni irán, ni protestarán. Será una buena oportunidad para saber quién es quién.

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