Si los votantes del PP hubieran sabido…

EDITORIAL
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (foto: Alejandro Martínez Vélez / EP)

Hagamos un ejercicio de política-ficción e imaginemos que hace dos años y medio, en la jornada de reflexión previa a las elecciones municipales de 2019, todos los votantes madrileños del Partido Popular hubieran sabido que su candidato, José Luis Martínez Almeida, iba a consolidar, incluso aumentar, el Madrid Central que la comunista del periodo magdaleniense Manuela Carmena había impuesto y con el que Almeida se había comprometido a terminar.

Imaginemos que hubieran sabido que el alcalde Almeida iba a utilizar una más que evidente ilegalidad como es forzar la creación de un grupo de cuatro tránsfugas del Partido Carmenista para aprobar presupuestos y ordenanzas ante la negativa de VOX (con el que tenía un acuerdo escrito) a permitir que el alcalde continuara faltando a su compromiso electoral y al pacto firmado con Javier Ortega Smith.

Imaginemos que esos votantes (395.343 descontando a Almeida) hubieran sabido que el regidor de la capital de España iba a aceptar sin remilgos la llamada de Pablo Casado para que se pluriempleara —como si Madrid no necesitara un alcalde a tiempo completo— como portavoz nacional del Partido Popular aprovechando la buena prensa conseguida en los primeros meses con su estilo castizo, simpático y atlético.

Imaginemos que sus votantes hubieran sabido entonces que Almeida iba a obedecer la voz de su amo genovés y que llegaría a ofrecerse para disputarle una futura presidencia del PP madrileño a Isabel Díaz Ayuso, que es, a pesar de Casado y de su portavoz, el mejor puntal (no perfecto, pero sí puntal), para el futuro del PP como alternativa al PSOE. Que más que alternativa, sin duda, tiene pinta de relevo.

Imaginemos con mucho esfuerzo que un votante del PP hubiera sabido que dos años y medio después de depositar su confianza en Almeida, el alcalde iba a retirar las subvenciones a la Fundación Madrina que trabaja a favor de la vida, iba a ampliar las ayudas al más que untado lobby LGTBI e iba a conceder honores póstumos a la escritora Almudena Grandes que, al margen de sus méritos literarios, demostró un afán revanchista que, sin duda, dañó la convivencia de los españoles.

No hace falta mucha imaginación para saber lo que hubiera pasado si lo hubieran sabido. El alcalde Almeida, que es un hombre con imaginación, lo sabe, igual que lo sabía cuando les mintió y cuando firmó un acuerdo con VOX que se obstinó, con la ayuda del partido moribundo de la ciudadanía, en incumplir. Mucha imaginación y simpatía, sin duda, pero poca o ninguna integridad. Una lástima.

Ahora que todos los votantes del PP de entonces ya saben lo que Almeida siempre supo, hará falta algo más que ser castizo, chulapón y del Atleti para volver a ser alcalde.

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