Transexualidad y Ejército

EDITORIAL

La decisión del presidente Joe Biden de autorizar sin limitaciones el reclutamiento y el servicio activo de transexuales en todas las armas de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, así como la orden presidencial firmada la semana pasada que exige el fin de cualquier discriminación contra estas personas, lo que incluye la exigencia de que mujeres transexuales puedan competir en las categorías femeninas de todas las disciplinas deportivas, merecen una reflexión seria y académica, alejada del ruido que estas políticas identitarias provocan.

Reflexión que en ambos casos debe estar basada en datos científicos y médicos excluidos del debate partidista, y que en el caso particular del deporte de competición debe quedar subordinada a la necesaria protección de los valores olímpicos que inspiran a las deportistas del mundo entero. Valores basados en la búsqueda permanente de la excelencia a través del esfuerzo y el respeto a las normas universales sobre juego limpio.

Esa reflexión obligatoria sobre las implicaciones éticas y sociales de la incorporación de los transexuales a la milicia y al deporte de alta competición… no se la podemos ofrecer a nuestros lectores.

Como quiera que este periódico tiene su redacción en la ciudad de Madrid, España, ante la vigencia de la Ley 3/2016 «de Protección Integral contra la LGTBifobia (sic) y la Discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual en la Comunidad de Madrid» impulsada por el PP y Ciudadanos, y ante el temor a la comisión de una ‘infracción grave’ que podría forzar al cierre de esta publicación, nos vemos obligados a mantener un silencio absoluto sobre este asunto.

Sobre censura, totalitarismo y las amenazas a la libertad de pensamiento, escribiremos otro día.

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