«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
antes de la sentencia del caso Mascarillas

Ábalos y Koldo convierten su última palabra en el juicio en una defensa victimista: «No tengo dinero ni amigos»

El exministro de Transportes José Luis Ábalos.

El exministro de Transportes José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García aprovecharon este jueves el turno de última palabra en el juicio del caso Mascarillas para presentarse como víctimas del procedimiento judicial y mediático que afrontan por presunta corrupción. Ambos se enfrentan a penas de hasta 30 años de prisión en una causa que ya ha quedado vista para sentencia.

A diferencia del comisionista Víctor de Aldama, que renunció a intervenir antes de la deliberación final del tribunal, Ábalos y Koldo centraron sus intervenciones en denunciar una supuesta persecución y el impacto personal del proceso judicial.

«Me juego la poca vida que me queda, que tampoco es demasiada. Estando en la cárcel no es fácil venir hasta aquí. Todos los días vamos y venimos esposados, es una especie de tortura diaria», afirmó Ábalos ante los magistrados. El exdirigente socialista sostuvo además que ha sido víctima de un «juicio paralelo» desde el inicio de la instrucción y habló de una «causa general» contra él.

El exministro también deslizó sospechas sobre el origen de la investigación judicial y sugirió que el Alto Tribunal comenzó a investigarle cuando todavía era diputado. Según afirmó, se ha intentado construir una imagen pública que le presentase como alguien «capaz de cometer cualquier crimen».

En su intervención, Ábalos trató además de desvincularse de la supuesta gestión de los pagos mensuales de 10.000 euros que Aldama asegura haber entregado tanto a él como a Koldo García. El exministro dejó toda la responsabilidad sobre su antiguo asesor.

Respecto a las declaraciones de Aldama, que durante la investigación apuntó incluso al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Ábalos cuestionó la credibilidad de esa confesión. «Yo no creo que se complete la declaración de Aldama diciendo que Sánchez era el ‘número 1′», afirmó.

También ironizó sobre la tesis planteada por el abogado de Aldama, el letrado José Antonio Choclán, quien sostuvo que el empresario no llegó al Ministerio de Transportes para corromper a Ábalos y a Koldo, sino que ambos ya formaban parte de una presunta estructura delictiva vinculada también al exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán. «Yo en 2015 no formaba parte de ninguna secta ni ninguna organización criminal», respondió Ábalos.

Por su parte, Koldo García se presentó ante el tribunal como una persona arruinada y aislada por el caso judicial. «Estoy destrozado. No tengo dinero, he perdido a mis amigos. Tan malo creo que no he sido», afirmó durante una intervención marcada por un tono desordenado y momentos de tensión.

«¿Quién se va a acercar a mí, si toda persona que se ha acercado a mí ha acabado destruida?», lamentó el exasesor, que también reconoció sus limitaciones personales: «No es que sea muy listo, lo reconozco. Mis formas son las que son«.

Koldo dirigió además reproches a los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil encargados de la investigación. Aseguró que conocía desde hacía tiempo que estaba siendo vigilado y recordó su colaboración durante años con la Benemérita.

En uno de los momentos más llamativos de su intervención, relató el registro policial en su vivienda y criticó la actuación de los agentes. «¿Por qué si yo me ofrecí, les dije que ayudaría, entraron en mi casa armados, apuntando a una niña de tres años?«, preguntó.

El presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, dejó finalmente la causa vista para sentencia tras escuchar a las defensas. Los abogados de Ábalos y Aldama solicitaron la puesta en libertad de ambos antes de conocerse el fallo judicial, aunque la Fiscalía Anticorrupción se opuso al considerar que persiste riesgo de fuga. Las acusaciones populares respaldaron la posición del Ministerio Público.

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