Una nueva rotura de vía ha sido detectada ayer por la noche en un tramo de la línea de Alta Velocidad que conecta Madrid con Barcelona, un incidente que vuelve a poner el foco sobre el estado de la infraestructura ferroviaria apenas siete días después del siniestro mortal de Adamuz.
El desperfecto apareció en el punto kilométrico 490,129, en las proximidades de Espluga de Francolí, a algo más de un centenar de kilómetros de la estación de Sants. En ese enclave, los técnicos localizaron una fisura en el carril que obligó a activar de inmediato medidas preventivas para garantizar la seguridad de la circulación.
Adif impuso en ese sector un límite provisional de velocidad de 110 kilómetros por hora mientras se intervenía sobre la vía. Aunque la reparación se ejecutó con rapidez y la incidencia quedó aparentemente solventada, continúan vigentes restricciones adicionales en tramos cercanos como precaución.
La actuación consistió en un «embridamiento», un procedimiento habitual que refuerza el raíl mediante una pieza metálica que une las zonas dañadas y permite restablecer la continuidad del trazado sin necesidad de sustituir de forma inmediata todo el tramo afectado.
Fuentes consultadas por Vozpópuli confirman que varios trenes de distintas operadoras atravesaron la zona antes de que se completara el arreglo. Algunos maquinistas percibieron un impacto seco al pasar por el punto deteriorado y comunicaron la anomalía a los centros de control.
Como consecuencia de esos avisos, las unidades que circularon por allí están siendo sometidas a revisiones técnicas para descartar cualquier daño y certificar que pueden seguir prestando servicio con normalidad.
Desde el gestor público de infraestructuras reconocen la existencia de la rotura, aunque subrayan que los avisos de los conductores se reciben de forma habitual y que, ante cualquier señal de riesgo, se activa el protocolo de seguridad y se procede a intervenir de inmediato sobre la vía.
El hallazgo llega en un momento especialmente sensible para el sistema ferroviario, todavía sacudido por el recuerdo del choque entre un tren de Iryo y un Alvia en Córdoba que causó 45 fallecidos. Un contexto que ha elevado la preocupación entre profesionales y usuarios por el mantenimiento y la vigilancia de las líneas de alta velocidad.