La empresa pública dependiente del Ministerio de Transportes, Adif, ha restablecido prácticamente por completo la circulación a velocidad máxima en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona después de revisar el tramo comprendido entre la capital y Calatayud, donde el día anterior se había impuesto una fuerte reducción preventiva.
Tras las inspecciones técnicas realizadas, la gestora ferroviaria ha confirmado que la limitación general a 160 kilómetros por hora ha sido retirada y que los trenes vuelven a circular a 300 km/h en casi todo el recorrido. Sólo permanecen cuatro enclaves con restricciones parciales, donde por ahora se mantiene un tope de 230 km/h: dos en la vía 1, en los puntos kilométricos 27,160 y 138,60, y otros dos en la vía 2, en los kilómetros 50,840 y 143,760. Estos puntos serán revisados de nuevo durante la próxima noche de mantenimiento, con la expectativa de eliminar también esas últimas reducciones.
La decisión de frenar la velocidad máxima se tomó de manera preventiva después de que varios conductores comunicaran irregularidades en la vía. Según explicó el ministro de Transportes, Óscar Puente, durante la última semana se habían registrado ocho avisos de este tipo, pero solo en la jornada del martes se concentraron 25 notificaciones procedentes de maquinistas. Esa acumulación de alertas llevó al centro de control de Adif a ordenar la bajada inmediata de la velocidad mientras se comprobaba el estado del trazado.
Puente detalló que el sistema de vigilancia de la infraestructura combina inspecciones técnicas, mediciones instrumentales y las observaciones directas del personal de conducción. Cuando se detecta cualquier anomalía, el protocolo obliga a extremar la cautela hasta descartar riesgos. «Ante ese volumen de avisos, no había otra opción que reducir la velocidad hasta verificar cada punto», señaló en una entrevista televisiva.
Desde Adif subrayan que este tipo de actuaciones son habituales dentro de los procedimientos de seguridad y no guardan relación directa con el reciente accidente ocurrido en Adamuz (Córdoba). Fuentes de la entidad recordaron que basta con que varios trenes perciban baches o irregularidades para activar automáticamente este tipo de medidas.
En paralelo, el ministro aprovechó para insistir en los planes de modernización de la línea. La renovación integral del corredor Madrid-Barcelona comenzará este mismo año y permitirá, una vez finalizados los trabajos, elevar la velocidad comercial hasta los 350 kilómetros por hora, como ya se está haciendo en otros trazados históricos de la alta velocidad española.
El propio Fernando Grande-Marlaska defendió tras el Consejo de Ministros que el sistema ferroviario español sigue siendo «muy seguro y robusto», pese al reciente siniestro, y destacó que los mecanismos de control funcionan precisamente para prevenir situaciones de riesgo como la detectada en este tramo.