Los vecinos de Íllora, un municipio granadino de cerca de 10.000 habitantes situado en la comarca de Loja, permanecen en alerta ante la sucesión de intentos de okupación de viviendas registrados durante los últimos meses.
El episodio más reciente se produjo este miércoles, cuando varias llamadas de vecinos permitieron a la Policía Local intervenir antes de que dos hombres consiguieran hacerse con una vivienda. Según ha explicado el propio cuerpo municipal, los sospechosos eran dos varones procedentes de fuera del municipio y con «numerosos antecedentes policiales».
«La rapidez en la llegada de los agentes logró evitar que estas dos personas usurparan la casa», ha señalado la Policía Local. El suceso supone el segundo intento de okupación frustrado en sólo dos semanas en la localidad.
Los vecinos dieron la voz de alarma
Las autoridades locales destacan que la colaboración ciudadana está resultando fundamental para detectar rápidamente movimientos sospechosos alrededor de viviendas vacías. La Policía reconoce que algunos habitantes han llegado a considerar «alarmistas» sus mensajes preventivos, pero sostiene que la sucesión de intervenciones demuestra la importancia de mantener la vigilancia.
Según el cuerpo municipal, se ha generado una «concienciación ciudadana» en Íllora que permite que los vecinos sepan cómo actuar cuando detectan un posible intento de entrada ilegal en un inmueble: avisar inmediatamente a las Fuerzas de Seguridad y evitar intervenir personalmente.
La rapidez es especialmente importante cuando la Policía detecta el intento mientras todavía se está produciendo, antes de que la situación pueda derivar en procedimientos posteriores más complejos.
Otro intento en pleno centro hace diez días
No se trata de un caso aislado. El pasado 21 de septiembre, la Policía Local ya tuvo que intervenir para impedir la usurpación de otra vivienda situada en pleno centro de Íllora. Los agentes consiguieron frustrar entonces la entrada e identificar a los presuntos responsables. Los últimos episodios se suman a otros casos registrados durante el verano.
El 25 de agosto, el Ayuntamiento y la Policía Local lograron recuperar mediante labores de mediación una vivienda que permanecía okupada desde mayo. Un mes antes, en julio, otra intervención coordinada entre los agentes municipales y la alcaldesa pedánea de Alomartes, núcleo perteneciente a Íllora, permitió evitar la okupación de cuatro viviendas.
La Policía pide mantener la colaboración ciudadana
La Policía Local considera «imprescindible» la participación de los habitantes de las calles próximas a las viviendas afectadas. Son precisamente los vecinos quienes pueden detectar puertas forzadas, entradas de personas desconocidas o movimientos inusuales en inmuebles que saben que permanecen deshabitados.
Los agentes han pedido por ello que cualquier situación sospechosa sea comunicada inmediatamente a las autoridades. La sucesión de episodios ha generado preocupación en el municipio: dos tentativas en las últimas dos semanas, cuatro viviendas cuyo intento de ocupación fue evitado en julio y otra casa recuperada en agosto después de permanecer meses usurpada.
Por ahora, las intervenciones recientes han terminado sin que los intentos prosperen, pero la Policía Local insiste en mantener la vigilancia ante nuevos casos.