La Policía Nacional ha registrado en Navarra un incremento exponencial de detenciones en los primeros meses. Según un informe interno de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana al que ha tenido acceso LA GACETA, el acumulado anual de personas detenidas ha pasado de 108 en febrero a 221 en abril. Fuentes policiales consultadas por este medio confirman además que el 90% de estos detenidos son extranjeros y, dentro de ese porcentaje, la inmensa mayoría son de origen magrebí, especialmente argelinos.
Los agentes explican que en muchos turnos de seguridad ciudadana en diferentes puntos de Navarra todos los detenidos son de origen extranjero. Además, en numerosas ocasiones se registran graves problemas en los calabozos porque algunos detenidos presentan enfermedades no controladas, lo que genera situaciones de riesgo sanitario y operativo para los funcionarios.
Los datos oficiales son claros y preocupantes. El acumulado anual el que refleja la verdadera magnitud del problema.
Los agentes consultados por LA GACETA vinculan directamente este aumento de detenciones y accesos a las oficinas de extranjería con el proceso de «regularización» masiva impulsado por el Gobierno. «La percepción de que es posible regularizar la situación una vez dentro de España actúa como un potente efecto llamada», explican. Muchos de los detenidos presentan denuncias por pérdida de documentación que, en numerosos casos, no van acompañadas de ningún documento que apoye su versión o su identidad real. Esta práctica, según la Policía Nacional, se ha disparado en los últimos meses y dificulta enormemente la identificación y posterior expulsión de los implicados.
La mayoría de estas detenciones se concentran en delitos contra la propiedad (robos con violencia y hurtos), aunque también hay un número significativo de casos relacionados con el tráfico de drogas y la seguridad ciudadana. Fuentes policiales destacan que el perfil dominante es el de inmigrantes ilegales magrebíes, especialmente argelinos, que operan en Pamplona y otras localidades navarras. Este fenómeno coincide con la ocupación de edificios abandonados y zonas conflictivas como la antigua ikastola Jaso en Echavacoiz, donde se han desarticulado bandas con centenares de antecedentes.
Los agentes consultados por este medio insisten en que la falta de una política migratoria que priorice el control de fronteras y la ejecución inmediata de las órdenes de devolución está permitiendo que estos perfiles reincidentes sigan operando con relativa impunidad. «Españoles ya casi no tenemos (detenidos)», resumen con preocupación. Mientras las oficinas de extranjería registran un aumento masivo de solicitudes motivadas por la regularización, las comisarías acumulan más detenciones de extranjeros con historial delictivo que no son expulsados del país pese a tener órdenes de devolución pendientes.
Este incremento exponencial de detenciones en tan poco tiempo no es un dato aislado. En los últimos meses Navarra ha vivido varios episodios de alta violencia protagonizados por grupos de inmigrantes ilegales magrebíes. La Policía Nacional y la Policía Foral coinciden en que la falta de medidas disuasorias reales está permitiendo que la inseguridad se instale en las calles de Pamplona y otras localidades navarras.