El hotel okupa del distrito madrileño de San Blas se ha convertido en uno de los principales focos de inseguridad de la capital. A lo largo de los últimos meses, el inmueble acumula un balance alarmante de heridos graves, decenas de detenidos y varios muertos, mientras los vecinos denuncian una situación fuera de control. “Nadie hace nada”, aseguran residentes de la zona en declaraciones recogidas por El Debate.
El último episodio violento se produjo en la madrugada del domingo, cuando tres varones de nacionalidad peruana, de 28, 30 y 38 años, fueron detenidos por el apuñalamiento de un hombre de 33 años. La agresión ocurrió en el interior del hotel okupa y la víctima fue localizada tendida en el suelo con una herida penetrante en el tórax.
Efectivos del Samur-Protección Civil lograron estabilizar al herido y lo trasladaron en estado grave al hospital. Los presuntos agresores fueron localizados esa misma noche por agentes de la Policía Nacional en el distrito de Hortaleza.
Este nuevo apuñalamiento se suma a una larga cadena de sucesos violentos. En septiembre del año pasado, una reyerta multitudinaria en el mismo inmueble se saldó con 14 detenidos, todos ellos okupas. Dos meses antes, en julio, el conocido clan de los Maya irrumpió en el edificio con un arsenal de armas blancas. Aquella operación policial concluyó con once arrestos y la incautación de un cuchillo de cocina de grandes dimensiones y una navaja.
El clan debe su nombre a Francisco Maya Silva, alias “el Gordo Maya”, antiguo secuaz de Samuelillo. Maya Silva afronta juicio este mes de julio y permanece en prisión por, entre otros delitos, un tiroteo que dejó a su víctima con una lesión medular irreversible.
La violencia no remitió con el paso del tiempo. A comienzos de 2025, otra pelea terminó con once detenidos tras hallarse un cuchillo de cocina, un cúter y un martillo. En diciembre de 2024, una nueva reyerta dejó herido a un joven de 27 años por arma blanca en el brazo.
Noviembre de 2024 marcó uno de los momentos más negros para el hotel okupa. El día 5, una pelea a machetazos entre una docena de jóvenes derivó en la detención de seis personas, una de ellas menor de edad. Apenas tres semanas después, el 24 de noviembre, un hombre fue asesinado tras recibir un corte en el cuello durante una discusión originada por un partido de fútbol. La víctima, un colombiano de 36 años, había acudido al inmueble para pasar la mañana con amigos. Los agresores, aficionados del Deportivo de Cali, atacaron tras una provocación de seguidores del América de Cali.
Ese mismo mes, una joven de 25 años falleció tras inhalar el humo de un generador eléctrico. Sufrió un paro cardiorrespiratorio como consecuencia de las precarias condiciones de seguridad en el edificio.
Pese a este historial, el inmueble sigue ocupado. Algunos residentes reconocen el peligro constante, pero apelan a la necesidad económica y al elevado precio de los alquileres. El edificio carece de suministro eléctrico desde que la empresa propietaria cortó la luz hace años y depende de generadores. En su interior viven familias con menores que acuden a diario a colegios de la zona.
Según datos del catastro, el hotel se construyó en 2009 sobre una parcela de 11.243 metros cuadrados, con 6.602 m² edificados y cinco plantas. Hoy presenta un estado de abandono evidente, con ventanas sin cristales, fachadas cubiertas de ropa tendida y chabolas improvisadas en el patio interior.
Mientras tanto, los vecinos de San Blas siguen denunciando la inacción de las administraciones ante un inmueble que, a su juicio, ya no es sólo un problema de okupación, sino un auténtico punto negro de violencia en Madrid.