Así pudo evitar (o retrasar) Rajoy la llegada de Sánchez a Moncloa

Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

El ya expresdiente no hizo todo lo posible para evitar el ascenso de la izquierda, había una opción que barajaban algunos miembros del PP y que rechazó de plano: la dimisión.

Mariano Rajoy ha dado las gracias «a todos los españoles» a través de un mensaje en su cuenta de Twitter, en el que se muestra «orgulloso de haber sido vuestro Presidente», algo más de una hora después de la investidura de Pedro Sánchez como nuevo titular del Ejecutivo.
«Hice todo lo posible y todo lo necesario para dejar las cosas mejor de las que las encontré«, ha asegurado Rajoy en este tuit, que ha colgado sobre la una de la tarde, en el que apostilla: «Y juntos lo hemos logrado».
También puntualiza que las decisiones «no siempre fueron fáciles», pero considera que «todas han servido para defender a España». El mensaje termina con un «Gracias a todos los españoles».
Pero no hizo todo lo posible, había una opción que barajaban algunos miembros del PP y que rechazó de plano: la dimisión. En caso de haber dejado el cargo antes de la moción de censura, el ya expresidente del Ejecutivo podría haber evitado, o por los menos retrasado, el ascenso al poder del secretario general socialista.
Alejo Vidal-Quadras fue muy tajante con un mensaje muy duro en redes sociales en el que le acusaba de ‘’enemigo de España’’ en caso de impedir el ascenso del ‘’Gobierno Frankestein’:


Entiende el exvicepresidente del Parlamento Europeo que la no dimisión de Rajoy contribuye tanto a la investidura de Sánchez como el apoyo del PDeCAT, ERC o Bildu.
También le pidió que dimitiera el exministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, para poder sacar las cuentas y que no hubiese un traspaso de poderes inminente en medio del desafío separatistas y coincidiendo con el levantamiento del 155 en Cataluña.

¿Qué hubiese pasado en caso de dimitir?

Rajoy tuvo en sus manos evitar el ascenso de Sánchez al poder, aupado por separatistas catalanes, Bildu o la izquierda radical de Podemos. Tuvo en sus manos dimitir, dar un paso atrás, frenar la investidura de un candidato cuyo grupo parlamentario únicamente cuenta con 84 diputados a sus espaldas, 50 menos que los que conserva el PP, y que ha tenido que apoyarse en unos socios nada fiables. Prueba de ello es la presentación en el Senado de un veto a los Presupuestos que han hecho Podemos, PDeCAT, ERC, Compromís y Bildu.
La Ley del Gobierno establece en el punto 2 de su artículo 21 que ‘’el Gobierno cesante continúa en funciones hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno, con las limitaciones establecidas en esta Ley’’. Así, Mariano Rajoy mantendría el cargo hasta la formación de un nuevo Ejecutivo. Y no, no sería su número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, quien asumiría automáticamente el cargo en funciones. El Rey debe convocar una ronda de consultas para proponer candidato y que se someta a la confianza del Congreso. Tras la primera sesión de investidura, en caso de que resultara fallida, se activaría el reloj hacia unos nuevos comicios. Y si no, ese candidato se convertirá en el nuevo presidente.
El precedente de Adolfo Suárez, que tras su dimisión en el 29 de enero de 1981, se mantuvo en funciones hasta que Calvo Sotelo tomó posteriormente el relevo.

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