Yusuf Soldado no es un nombre desconocido para quienes siguen de cerca la evolución del islam en Cataluña. Nacido como Carlos, hijo de un agente jubilado de la Policía Nacional en Mataró, se convirtió al islam hace más de una década. Desde entonces, ha cambiado su nombre, su fe y su entorno, hasta convertirse en una figura influyente dentro de la comunidad salafista en la comarca del Maresme, al norte de Barcelona.
Actualmente, preside la Asociación Iqra de Mataró, desde donde organiza viajes religiosos a Arabia Saudí. Cada año promueve hasta seis peregrinaciones menores a La Meca, ofreciendo paquetes que incluyen estancias en Medina, dirigidos a quienes desean «purificar el alma y el cuerpo de los pecados». Sin embargo, su papel trasciende lo espiritual: ha ganado notoriedad también por su implicación en conferencias y eventos públicos.
En septiembre de 2023, estaba previsto que participara como ponente en el Congreso Islámico de Torredembarra (Tarragona), junto a figuras conocidas del islamismo como Malik Benaisa e Isa García. La presencia de estos oradores, cuyas posturas han sido criticadas por su oposición a los derechos de las mujeres, generó una fuerte polémica. No era la primera vez que Soldado aparecía en los titulares: en 2015 fue detenido por los Mossos d’Esquadra en el marco de una operación antiterrorista en Terrassa.
Más recientemente, ha participado en la presentación de la Asociación Ar-Rissala en Roda de Ter, un pequeño municipio del interior catalán. No obstante, ha recibido duras críticas y ha sido acusado de ser «un integrista radical» que representa un riesgo para la convivencia en Cataluña. También ha sido señalado por sus discursos, en los que sostiene que «las mujeres occidentales gozan de demasiadas libertades», lo que muchos interpretan como una expresión del llamado «choque de civilizaciones».