«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Sitúan en torno a los 1.000 millones de euros el valor de las exportaciones marroquíes

Avanza la «invasión» del pulpo marroquí: el 75% del vendido en España ya proviene de mercados del norte de África

Pulpo marroquí. Redes sociales

Avanza el pulpo marroquí en los mercados españoles ante la escasez del gallego provocado por las imposiciones climáticas de Bruselas y las dificultades que atraviesa la pesca nacional. España, uno de los grandes consumidores e importadores mundiales de este cefalópodo, depende cada vez más del producto comercializado desde Marruecos para abastecer supermercados, distribuidores y establecimientos hosteleros.

Según datos atribuidos a FAO-GLOBEFISH, alrededor del 75% del pulpo consumido en España procede del mercado marroquí. El producto gallego, tradicionalmente considerado de una calidad especialmente elevada por su alimentación en las rías, tiene una presencia mucho más limitada debido a la escasez de capturas y a su mayor precio. UN Comtrade sitúa, además, en torno a los 1.000 millones de euros el valor de las exportaciones marroquíes a España de productos pesqueros, moluscos y cefalópodos durante 2025, categoría en la que el pulpo ocupa un lugar destacado.

Sin embargo, una parte relevante del pulpo contabilizado comercialmente como marroquí se captura frente a las costas del Sáhara Occidental, particularmente en el entorno de Dajla. Sus aguas reúnen condiciones especialmente favorables para esta especie debido, entre otros factores, a las corrientes atlánticas, convirtiendo la zona en uno de los principales caladeros de cefalópodos de la región.

La procedencia del producto introduce además una cuestión política y jurídica. Marruecos controla la mayor parte del Sáhara Occidental, territorio cuyo estatus continúa pendiente de resolución. Durante años, la explotación de los recursos pesqueros de esas aguas ha provocado litigios en Europa por la inclusión del territorio saharaui en los acuerdos suscritos entre la Unión Europea y Marruecos sin contar con el consentimiento del pueblo del Sáhara Occidental.

El último protocolo pesquero entre Bruselas y Rabat expiró en 2023. Posteriormente, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dictado resoluciones contrarias a acuerdos entre la UE y Marruecos aplicados al Sáhara Occidental al considerar que no respetaban el principio de consentimiento de su población. España ha continuado, no obstante, adquiriendo pescado y cefalópodos exportados comercialmente desde Marruecos.

A las controversias territoriales se suman desde hace años acusaciones sobre el reparto de las licencias pesqueras. Informaciones publicadas por medios marroquíes y españoles han señalado que altos cargos militares y personas próximas al poder marroquí habrían disfrutado históricamente de concesiones especialmente ventajosas para explotar los recursos marítimos de la zona.

Parte de estas denuncias adquirieron notoriedad tras las filtraciones de documentos diplomáticos estadounidenses publicadas por WikiLeaks en 2010. Las informaciones apuntaban a que determinados integrantes de la cúpula de las Fuerzas Armadas Reales y de la Gendarmería Real obtenían importantes beneficios mediante licencias de pesca vinculadas a las aguas del Sáhara Occidental.

El diario marroquí Lakome también publicó acusaciones según las cuales determinadas concesiones habrían sido entregadas gratuitamente o mediante cánones reducidos a miembros de la élite militar. Posteriormente, algunas licencias y cuotas podían ser explotadas por empresas privadas, generando ingresos para sus titulares sin que estos asumieran directamente los costes derivados de la actividad pesquera.

Entre los nombres citados históricamente por esas publicaciones figuraron el fallecido general Abdelaziz Bennani, antiguo responsable de la Zona Sur; Hosni Benslimane, exjefe de la Gendarmería Real, y Abdelhak Kadiri, fallecido exresponsable de la inteligencia exterior marroquí. Estas acusaciones proceden de informaciones periodísticas y filtraciones y no equivalen, por sí mismas, a resoluciones judiciales contra las personas mencionadas.

Una de las sociedades relacionadas por esas informaciones con miembros de la antigua cúpula militar fue Kaben Pêche, dedicada a la pesca de altura y a la captura y congelación de cefalópodos. Según publicaciones de la prensa marroquí, la compañía contó con barcos congeladores destinados a explotar estos recursos y exportarlos posteriormente a mercados extranjeros.

El creciente protagonismo del producto importado se produce mientras el pulpo gallego pierde presencia en el mercado nacional. Fuentes del sector hostelero citadas por El Cierre Digital sostienen que existen diferencias apreciables entre ambos productos y atribuyen al procedente de Marruecos un tamaño generalmente superior, mayor presencia de arena y un sabor menos intenso que el capturado en las rías gallegas.

Estas mismas fuentes han denunciado además prácticas comerciales destinadas supuestamente a presentar pulpo importado como producto gallego. Entre los métodos descritos figura la entrada de mercancía extranjera por diferentes puntos de España y su posterior distribución desde otras regiones, aunque la procedencia de un alimento debe determinarse mediante su documentación y trazabilidad y no simplemente por la ruta utilizada para transportarlo.

La elevada demanda española ha convertido así al pulpo en otro ejemplo de la dependencia de determinados productos pesqueros importados. Mientras las capturas gallegas resultan insuficientes para abastecer el consumo nacional, Marruecos consolida su posición como suministrador, apoyándose en buena medida en los abundantes recursos pesqueros existentes frente a las costas del Sáhara Occidental.

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