«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
ante el decreto del gobierno para facilitar el acceso a la sanidad pública a los inmigrantes ilegales

Carlos H. Quero, portavoz de Vivienda de VOX: «Si eres inmigrante ilegal y tienes una dolencia, lo mejor que podemos hacer por ti es darte un ibuprofeno y un billete de vuelta»

El diputado de VOX y portavoz de Vivienda de la formación, Carlos Hernández Quero.

El diputado de VOX y portavoz de Vivienda en el Congreso, Carlos Hernández Quero, ha arremetido con dureza contra el real decreto aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez que facilita el acceso a la sanidad pública para los inmigrantes ilegales.

En una conversación con LA GACETA, Hernández Quero califica esta medida como un «auténtico disparate» que está convirtiendo a España en «el hospital de todo el mundo«, al tiempo que miles de españoles siguen sufriendo listas de espera interminables y graves deficiencias en el sistema sanitario público.

«Vivimos en el país de las paradojas —denuncia el diputado—. Estamos aquí en Castilla y León, en plena campaña electoral, y hay personas que para recibir una atención sanitaria básica tienen que desplazarse 50 o 60 kilómetros. En provincias como Soria, si tienes la desgracia de padecer un cáncer, te ves obligado a cambiar de provincia para ser atendido. Y, sin embargo, al mismo tiempo estamos dando barra libre de atención sanitaria a quien acaba de llegar«, critica.

Hernández Quero subraya que esta política agrava todavía más las desigualdades en aquellos barrios que han sido «invadidos y ocupados por la inmigración masiva«. En esos entornos, los españoles se enfrentan a listas de espera kilométricas, a horas y horas de espera en urgencias y a meses de demora para pruebas diagnósticas básicas, mientras que «los que acaban de llegar, que nunca han dejado aquí ni un euro, que no conocen nuestra cultura ni nuestras costumbres, pasan directamente por delante».

El portavoz de VOX describe la situación actual como «el mundo al revés»: «Es un país en el que los españoles son siempre los últimos. Los últimos para ir a un colegio, para recibir una ayuda, para acceder a un bono del alquiler, para una ayuda al transporte, para la sanidad y también para la vivienda. Todo al revés». Frente a este modelo, defiende con claridad la propuesta de VOX: «El mundo que nosotros queremos es aquel en el que el español vaya primero. Que todas las políticas públicas estén marcadas por la idea de preferencia nacional. Es el español, por el simple hecho de ser español y por ninguna otra razón, el que debe ir primero. Porque fueron sus padres, sus abuelos y sus bisabuelos quienes, con su esfuerzo, con su dinero y con sus impuestos, construyeron el sistema de bienestar que hoy tenemos en España».

El diputado advierte de las graves consecuencias de estas políticas, que generan un potente «efecto llamada» y hacen que muchos españoles se sientan cada vez más desplazados en su propia tierra: «Cuando todos los españoles hayan sido atendidos, ya veremos qué hacemos si sobra dinero. Pero la realidad actual no es de bonanza. La gente está muriendo esperando un quirófano. Está muriendo esperando una ayuda a la dependencia». A quienes les acusan de falta de solidaridad por priorizar a los nacionales, responde con contundencia: «Si alguien llega con una dolencia muy grave, lo más humano y solidario que podemos hacer por él es darle un ibuprofeno y un billete de vuelta para que sea tratado en su país de origen. Porque lo verdaderamente solidario es que el español que padece esa misma dolencia sea atendido el primero: pruebas inmediatas, diagnóstico rápido, intervención quirúrgica sin demoras. Para que él, su familia y las personas que le quieren puedan recuperar cuanto antes una vida normal».

Y concluye con una idea que, en su opinión, resume el fondo del debate: «La solidaridad requiere fronteras. No podemos ayudar a todo el mundo; cuando intentamos hacerlo, terminamos no ayudando a nadie«.

A partir de ahí, defiende la necesidad de establecer prioridades dentro del propio sistema de bienestar. «Para poder ayudar de verdad a los nuestros es necesario establecer un perímetro. Dentro de ese perímetro están los españoles y son atendidos con prioridad; fuera quedan los de otras nacionalidades, que deben ser atendidos en sus propios países», explica.

Porque, advierte, cuando un país pretende convertirse en «el hospital del mundo», el resultado termina siendo el contrario del que se proclama. «Si pretendemos ser el hospital del mundo, los únicos que quedamos sin atender somos los españoles. Y a ellos es a los únicos a los que nos debemos».

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